Cinco aciertos de Ramírez Cuéllar… y una cortina de humo

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Por: Víctor M. Quintana S.

Conocí a Alfonso Ramírez Cuéllar en 1993, cuando apenas se fundaba El Barzón. Tiene experiencia como pocos en dos temas muy relacionados: el empobrecimiento de las clases medias y populares por el abuso de los bancos y de los monopolios y, como consecuencia de eso, la cada vez más obscena concentración de la riqueza en México. En este contexto hay que leer el comunicado de prensa que, como presidente de MORENA emitió el domingo 17, titulado: El Bienestar Social y la Lucha contra la Desigualdad. Plantea cinco puntos básicos:

1.Para proteger los derechos básicos de la población, más allá de cualquier programa debe establecerse en la Constitución el Estado de Bienestar, como concepto y propósito básico que los garantice.

2.Debe medirse no sólo la pobreza, sino también la concentración de la riqueza y la desigualdad en México, con una metodología adecuada diseñada y aplicada por el INEGI cada dos años.

3.Para financiar al Estado de Bienestar, que provea los sistemas de salud, educación, protección del empleo y generación de la riqueza, debe ponerse en marcha un sistema fiscal progresivo, donde paguen más impuestos quienes tienen más propiedades, ingreso y patrimonio.

4.Constituir un Consejo Fiscal, organismo con autonomía y profesionalismo, dependiente del Congreso de la Unión para que cada año muestre si las contribuciones y los gastos están beneficiando a los sectores de la población más vulnerables.

5.Para que se detecten e impidan todos los abusos en la comercialización de bienes y servicios que encarecen la vida y merman el patrimonio de las clases medias y populares, La Constitución debe darle más fortaleza y facultades a la Comisión de Competencia Económica, que impida los monopolios y oligopolios en el mercado.

La cortina de humo: en el punto 2 se malentendió o malinterpretó la propuesta y se quiso presentar como la intrusión del INEGI en las viviendas y en las cuentas de las personas para detectar el enriquecimiento. A partir de esta desinformación se hizo el escándalo tratando de desviar la atención de lo sustancial de la propuesta que es muy sana y necesaria.

Nadie propuso ni propone irrumpir en domicilios y cuentas para medir la riqueza. Hay que disipar el humo y poner en marcha ya a las cinco propuestas que urgen para detener el empobrecimiento de clases populares y medias y hacer de este un país menos desigual.