“Quiero trabajar, aunque sea de profe”

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

Con el paso de los días en la modalidad de aprender en casa siguen surgiendo oportunidades positivas para revalorar al magisterio.

Iniciando con el acoplamiento a estas formas, debido a que jamás se dio una capacitación para trabajar de manera virtual, los docentes han estado disponibles tanto para sus autoridades como para los padres de familia, llenando y solicitando reportes y evidencias y además conectarse a los webinars, zoom, meet o cualquier otra plataforma.

En virtud de que muchos papás y mamás trabajan, es hasta que termina su jornada laboral cuando junto con sus hijos hacen las actividades académicas para enviarlas a los maestros, muchas veces a altas horas de la noche.

Al combinar su rol de padres y profesores, las y los docentes trabajan en casa para sus hijos y sus alumnos; si le sumamos que muchos también están participando en algún concurso de promoción o ingreso por medio del USICAMM, la batalla diaria es bastante fragorosa.

El estrés derivado del confinamiento por supuesto que hace mella en todos, no hay excepción; la cuestión económica es punto y aparte, los salarios no son directamente proporcionales ni al servicio ni al tiempo dedicado.

De verdad que ellos requerirán espacios de descanso o recreación cuando termine el ciclo escolar, los motivos: trabajar prácticamente 24/7 en revisiones, planeaciones, organización, disipación de dudas, explicaciones y todos los etcéteras que surgen al trabajar a distancia.

Ya lo mencionaba un afamado articulista que lo lamentable es haber llevado la escuela a la casa, pues con ello se vive una dualidad extenuante.

Tras un profundo análisis de la complicada situación  del profesorado producto de esta pandemia, a ver quién se atreve a externar de nuevo la vieja burla de “quiero trabajar, aunque sea de profe”.

Sólo los auténticos guerreros con su vocación por delante son maestros, en toda la extensión de la palabra.