1° de Mayo, un nuevo sentido

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Opinión por: Mtra. Erika Gabriela González Gaytán

No podemos dejar pasar este día sin hacer algunas reflexiones en torno al origen y a lo que representa en esencia el 1 de Mayo para el sindicalismo Magisterial, particularmente para el gremio de la Sección 42 del SNTE.

Comencemos primero por lo primero, ¿qué se celebra o qué se conmemora el primero de mayo? Para responder utilizaremos un pequeño fragmento de una reseña publicada el día de hoy por la página chilena «Paritarios»:

«Llega el día <<D>>

El 1 de mayo de 1886, en los Estados Unidos se declararon 5 mil movimientos laborales. Alrededor de 190 mil trabajadores iniciaron huelga y cerca de 150 mil obtuvieron su demanda con amenaza de paro.

A fines de mayo, otros 50 mil obreros lograron el reconocimiento legal de su nueva jornada de trabajo. Sin embargo, estos logros no resultaron gratuitos.

La represión se hizo sentir directamente en diversos lugares ese mismo día, produciéndose nueve muertos en la localidad de Milwaukee y enfrentamientos callejeros entre policías y manifestantes en Filadelfia, Louisville, St. Louis, Baltimore y Chicago.»

Hechos que sin duda deben ser recordados pues son entre otros la raíz de la vida laboral como la conocemos hoy.

Sin embargo la dinámica laboral no ha permanecido nunca estática a lo largo de su historia y la época actual no es la excepción, pues ha traído grandes cambios para la política sindical educativa, que aquí interesa, lamentablemente no de forma positiva, al menos no sustancialmente.

La reforma de 2013 es el referente para dotar de otro significado a cada 1 de mayo desde su promulgación el 26 de febrero de ese mismo año en México, en el Diario Oficial de la Federación.

Siete marchas anuales desde entonces para ser exactos, siete llamados a la base trabajadora, con sabor a desesperanza, traición, demagogia, burla, opacidad, negación, confusión, abandono, corporativismo; convocatorias que nada tuvieron que ver ni cercanamente con una lucha genuina y férrea como la de aquel 1 de mayo de 1886.

Como lo he dicho en ocasiones anteriores, esa transacción de 2013 dejó claro que fuimos utilizados como mercancía política donde la moneda de cambio fueron nuestros logros, prestaciones y derechos laborales; además de ello, es posible constatar a través de la propia voz del magisterio que la desigualdad de oportunidades, la poca satisfacción de necesidades básicas y la falta de salarios dignos abundan; en definitiva para los comités seccionales recientes y para quienes hoy ocupan las cúpulas sindicales lo último en su lista de prioridades somos los trabajadores y el bien común.

Pero reconocemos también que parte de la causa del estado actual de la situación reside en los propios afectados, pues hemos dejado como también lo he dicho antes, las grandes decisiones en manos de unos cuantos, creyendo en una falsa democracia, en una falsa representación, en un falso consenso, situados en un estado de confort de alto coste para todos: jubilados, activos pero indudablemente el mayor grado de afectación ha sido y lo continúa siendo para nuestros compañeros noveles.

Hoy sabemos que la democracia, la representatividad, el consenso, el respeto no se otorgan nada más porque sí, estos principios, valores, derechos se indagan, se practican, se luchan, se construyen, se exigen, se viven.

Este ha sido un duro despertar para el gremio de la Sección 42 del SNTE, esta octava conmemoración del día del trabajo es y debe ser por mucho distinta, además de estar inmerso en una caótica pandemia provocada por el COVID-19, este año las condiciones y la renovación de dirigencias seccionales representan un gran reto pero también una gran ocasión de darle un nuevo sentido a los próximos 1 de mayo.

Que representen realmente en lo sucesivo la recuperación de la Dignidad Magisterial de la Sección 42; es el espacio propicio para sumarnos con ideas, con acciones y provocar con ello una revolución de conciencias para rescatar la verdadera esencia del sindicalismo: la defensa de los derechos laborales y la búsqueda de mejores condiciones de vida para los maestros y sus familias; es la gran oportunidad de generar cambios por parte de todos y para bien de todos.