¿Mucho o demasiado presidente?

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Por: Pbro. Camilo Daniel Pérez

Me parece que el Presidente López Obrador tiene muy claro su Plan de Gobierno, el Plan Nacional de Desarrollo,  que lo ha expresado de muchas maneras como “lo primero es el bienestar del pueblo… después el bienestar del pueblo.” “Primero los pobres”. Hay que atender “a la población más pobres y vulnerable del País”. Además, “desde ahora, en este Gobierno, ya no hay corrupción… se acabó la corrupción… ésta se barre como las escaleras: de arriba para abajo…” La corrupción ha sido “la más trágica y funesta peste de México”. “Ya no hay más impunidad”. “El País que nos han dejado los conservadores neoliberales es un desastre”. Ha expresado también que el panorama de la violencia exponencial que vive México se debe a la economía neoliberal. López Obrador ha pedido un tiempo al pueblo para bajar sustancialmente el índice de violencia: “De aquí al primero de diciembre del 2020”.

Con pleno convencimiento de todo ello y con insistente tesonería (diría terquedad) y, además, con inusitada dedicación al trabajo, por cierto poco frecuente en un funcionario público, López Obrador se ha dedicado a recorrer el País, creo que de una manera obsesiva. Da la impresión que su campaña electoral de 18 años todavía no termina. Su programa de bienestar social (con predominio en lo asistencial) lo ha llevado puntualmente y seguramente con aciertos y desaciertos. Esto el tiempo y la historia misma nos lo dirá. Por cierto su Plan de Gobierno lo ha elevado a rango constitucional reformando el Artículo Cuarto de nuestra Constitución transformándolo, con ello, en plan no de un gobierno sino del Estado.

En el reciente informe trimestral de su gobierno, el pasado domingo 5 de abril, ha hecho un recuento de todo el programa social que a la fecha ha realizado: Apoyos a negocios familiares y pequeños, a pensiones, a adultos mayores, becas a niños y jóvenes, a pescadores, a campesinos con fertilizantes y precios de garantía, a escuelas, a caminos rurales, a la vivienda popular, etc. etc… Apoyos al deprimido Pemex, sigue con la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía, con rehabilitación de refinerías, con la construcción de Dos Bocas, con el tren Maya, etc; etc…

Con motivo de la pandemia del virus covid-19 ha dicho expresamente que para la 4ª. Transformación le ha venido “como anillo al dedo”. Seguramente lo ha dicho porque le reforzará en su idea de apoyar al bienestar del pueblo, intensificando sus programas, ofreciendo, por ejemplo, 2 millones de nuevos empleos, créditos blandos, mayor austeridad en el gobierno, aumento de inversión pública, etc.

Todo el recuento que he hecho de algunas de sus acciones y programas, me parece muy loable de parte del Presidente. Coincido con la expresión que en una ocasión dijo Marcelo Ebrard: “Tenemos mucho Presidente”; pero ahora mi reflexión apunta a hacer el siguiente cuestionamiento: ¿No tendremos demasiado Presidente? Como dice el dicho popular: “Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”. Me explico.

Me llamó fuertemente la atención que en su informe y en su plan de contingencia contra el virus para nada mencionó la labor de los Gobernadores y Municipios del País que conoce como los dedos de sus manos. ¿Será tan absoluto el Presidente que no necesite coordinarse con las entidades federativas? ¿Se le habrá olvidado que no somos un país centralista sino republicano, que hay Estados y Municipios libres y soberanos? ¿Por qué no toma en cuenta y refuerza los planes de cada entidad federativa para contrarrestar las consecuencias de la pandemia? Dicho sea de paso, pero vale la pena conocer el “Plan Emergente de Apoyo y Protección a la Salud” del Gobernador de Chihuahua.

Cuando AMLO se expresa de la contingencia del virus como una “crisis transitoria y pasajera”, estoy de acuerdo con él, pues no hay crisis que dure 100 años, pero dicho por él mismo, ¿No habrá medido la dimensión del problema, el estancamiento de la economía, el desempleo, las empresas que se pueden colapsar hasta en pérdidas totales, la escasez de alimentos, bienes y servicios, el aumento de la delincuencia, etc.?

Me extraña muchísimo que no tome en cuenta el apoyo a las empresas que generan empleos, muchas de ellas promovidas por la clase media. Le pesa mucho a AMLO el fantasma del fobaproa, de que los “magnates” se quieran servir con la cuchara grande y de que le pasen la factura al pueblo. El mismo AMLO ha dicho que ya no estamos en esos tiempos. No hay empresas ni banqueros que estén pidiendo un fobaproa. ¿Será tan absoluto el Presidente que piense que con inversión pública y con austeridad franciscana y una supuesta honradez se va a sortear la crisis de la pandemia? ¿Quién le habrá malaconsejado al Presidente para que él se crea el rector absoluto de la economía? ¿No será esto tener demasiado Presidente?

AMLO ha dado muestras de una clara animadversión a todo lo hecho en administraciones anteriores. Razones le sobran para ello y por lo mismo no lo culpo, pero de eso a descalificar de podrido todo lo anteriormente realizado como, por ejemplo, llegar al grado de parar la obra del aeropuerto de Texcoco sin un análisis de fondo, descalificar, sin más, a muchas de las organizaciones de la sociedad civil poniéndolas en un solo costal como sospechosas de corrupción. Ejemplo de ello son las estancias infantiles, los refugios para mujeres que sufren la violencia intrafamiliar, permanecer indiferente y hasta displicente ante las manifestaciones feministas realizadas el pasado mes de marzo, contrapuntear a la sociedad entre conservadores (los malos) y la 4a. T. (los buenos), etc. Finalmente, me llama poderosamente la atención el paso tan intempestivo de muchos militantes de otros partidos, principalmente del Pri, que se han inscrito sin mayor trámite a Morena. Estoy seguro que muchos de ellos no están exentos de corrupción. Como sacerdote creo en la conversión, pero también tengo derecho a sospechar de una posible camaleonesca simulación, pues hay que arrimarse “a donde calientan gordas”. ¿Pensará el Presidente que todos ellos ya han sido purificados con sólo pasarse a su lado? ¿No le estará haciendo al famoso Rey Midas de Frigia que con sólo tocar todo se convertía en oro? ¿Pensará el Presidente que la corrupción se acaba por decreto? ¿Todo esto no es ser demasiado Presidente? Ojalá que AMLO recapacite antes de que sea demasiado tarde y tengamos un buen Presidente, como él desea ser recordado. Todavía tiene tiempo para lograrlo.