{"id":42548,"date":"2025-08-28T10:42:00","date_gmt":"2025-08-28T16:42:00","guid":{"rendered":"https:\/\/elpuntero.com.mx\/?p=42548"},"modified":"2025-08-28T14:45:42","modified_gmt":"2025-08-28T20:45:42","slug":"los-abuelos-y-la-vida-de-chuck","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elpuntero.com.mx\/los-abuelos-y-la-vida-de-chuck\/","title":{"rendered":"Los abuelos y la vida de Chuck"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Por: Dra. Nict\u00e9 Ortiz V<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Toda persona es un mundo. Cada mundo es incre\u00edble y complejo. En este mundo, el 28 de agosto celebramos el D\u00eda del Abuelo. Justo en estas fechas me encuentro leyendo La sangre manda, de Stephen King, una colecci\u00f3n de cuentos donde aparece: La vida de Chuck. Llegu\u00e9 al cuento despu\u00e9s de ver la pel\u00edcula en el cine, protagonizada Tom Hiddleston. La historia de un hombre que vive apenas 39 a\u00f1os, es contada en tres actos: su muerte, su madurez y su infancia. Un universo que se expande y colapsa en tan poco tiempo, pero que no deja de ser vasto. Y en ese universo breve y fugaz, los abuelos de Chuck ocupan un lugar esencial, como ra\u00edces que le dieron identidad y alas para so\u00f1ar.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos somos historias. Historias que alargamos un poco m\u00e1s que nuestros antepasados. Si, hoy en M\u00e9xico la esperanza de vida ronda los 76 a\u00f1os, frente a los 39 de Chuck. Hay m\u00e1s abuelos ahora porque la gente vive m\u00e1s. Pero una historia m\u00e1s larga no necesariamente es m\u00e1s intensa o plena. Lo que de verdad importa es aprender a darle valor a cada cap\u00edtulo, a cada punto y seguido, a cada personaje que la habita. En nuestras historias, los abuelos son parte de lo esencial: depositarios de memoria, cultura y vida, guardianes de lo que hemos sido y gu\u00edas de lo que podemos llegar a ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos tenemos ra\u00edces. En el primer acto de Chuck, despu\u00e9s de la tragedia de quedar hu\u00e9rfano, son sus abuelos quienes lo cr\u00edan. La abuela lo invita a la danza: lo ense\u00f1a a soltar el cuerpo, a expresar, a gozar. La danza se une al placer de cocinar y compartir. En esos pasos de baile est\u00e1 la semilla de la libertad, la posibilidad de mirar la vida como algo que puede celebrarse incluso en medio del dolor. El abuelo, en contraste, le da n\u00fameros, disciplina, orden. Sus correctivos lo hacen mirar el mundo con rigor, sin concesiones. Son dos polos, opuestos y complementarios, que lo forman: el pulso vital de la abuela y la certeza matem\u00e1tica del abuelo. En un punto de la vida de Chuck su abuelo, con amor pero desde una perspectiva muy personal obliga al ni\u00f1o a pensar desde las estad\u00edsticas cu\u00e1l es la probabilidad de que un bailar\u00edn sea exitoso a diferencia de un contador. As\u00ed ocurre tambi\u00e9n en nuestras vidas, miramos a nuestras ra\u00edces para tomar alas. Chuck se decide por la contabilidad, pero al irse despidiendo de la vida su memoria m\u00e1s significativa termina siendo el baile.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos tendremos un final. El universo entero comienza a apagarse: primero una estrella, luego otra, despu\u00e9s todas. El cielo, que siempre hab\u00eda estado ah\u00ed como parte de lo eterno, se convierte en un manto de ausencias. Y con esa imagen, King nos recuerda que la vida entera es fr\u00e1gil y fugaz. Lo que damos por hecho \u2014el tiempo, la tierra que pisamos, el cielo que contemplamos, nuestra familia\u2014 puede desaparecer de pronto. Y sin embargo, lo que permanece es ese instante de baile en la infancia con la abuela, los momentos que compartimos, el caldito con la familia, los cumplea\u00f1os y como Chuck, el baile bajo las estrellas que lo acompa\u00f1\u00f3 hasta el final.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos somos parte del caos. La destrucci\u00f3n del propio universo es tambi\u00e9n una met\u00e1fora de nuestra condici\u00f3n humana. Todo lo que somos, todo lo que creemos seguro, es apenas un parpadeo en la vastedad del tiempo. Pero lo fugaz no est\u00e1 vac\u00edo: tiene sentido cuando lo habitamos con intensidad. Ah\u00ed radica la fuerza de la memoria, ah\u00ed se explica por qu\u00e9 los abuelos son figuras tan entra\u00f1ables. Ellos, con sus palabras, sus dichos, sus consejos, con el amor cotidiano de quien se entrega sin pedir nada a cambio, nos ense\u00f1an que la vida no se mide en su duraci\u00f3n, sino en los momentos que permanecen.<\/p>\n\n\n\n<p>En La vida de Chuck la lecci\u00f3n no est\u00e1 en la cantidad de a\u00f1os ni en la extensi\u00f3n del universo. Chuck muere a los 39 a\u00f1os y con \u00e9l se apaga un cosmos entero. Lo que queda no es el tiempo ni el espacio que habit\u00f3, sino los instantes que construy\u00f3 con los suyos. Esa danza, ese recuerdo, esa transmisi\u00f3n de amor y disciplina de sus abuelos. Esa certeza humana de la muerte con la consigna de lo importancia de lo que se decida hacer, en tanto se llegue a ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por eso hoy, al pensar en los abuelos y en la fugacidad de nuestras propias vidas, entiendo que lo verdaderamente valioso no es cu\u00e1nto dure nuestra historia, sino lo que escribimos en ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque al final, lo que nos sostiene no es la carrera que escogimos o el calendario ni la geograf\u00eda, sino los momentos que construimos y que, como estrellas, permanecen brillando en la memoria de quienes nos aman.<\/p>\n\n\n\n<p>Feliz d\u00eda a las abuelas y abuelos que son estrellas en el firmamento de sus familias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Dra. Nict\u00e9 Ortiz V Toda persona es un mundo. Cada mundo es incre\u00edble y complejo. En este mundo, el 28 de agosto celebramos el D\u00eda del Abuelo. 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