“Esto fue crónica de una muerte anunciada”, Morena quiso dar la espalda a sus partidos aliados y a la ciudadanía e imponer una sola voz: De la Peña sobre la reforma electoral

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Como la célebre novela «Crónica de una muerte anunciada» del escritor colombiano Gabriel García Márquez, la reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum y su partido, Movimiento Regeneración Nacional (Morena), terminó por no prosperar, aseguró el secretario general de Gobierno del Estado, Santiago de la Peña Grajeda, quien sostuvo que el fracaso era previsible ante el desacuerdo incluso entre los propios aliados del oficialismo.

El funcionario estatal manifestó que durante las últimas semanas se evidenció el intento del partido en el poder por “apoderarse artificialmente” de las mayorías tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado de la República para sacar adelante la reforma electoral.

De la Peña afirmó que este intento tenía dos características claras: por un lado, buscar consolidar una mayoría legislativa a costa de la viabilidad política de sus propios aliados, como el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM); y por otro, intentar aprobar una reforma electoral “de espaldas a la sociedad”.

El secretario general recordó que en México, durante los últimos 30 años, todas las reformas político-electorales se han construido mediante amplios consensos entre las distintas fuerzas políticas y la ciudadanía, algo que —dijo— no ocurrió en esta ocasión.

“Pareciera que el partido en el gobierno quiere nuevamente imponer una sola voz, una sola visión, y bueno, los primeros que muestran su desacuerdo son precisamente sus aliados”, sostuvo el funcionario estatal al referirse al debate que se generó en torno a la iniciativa.

En ese sentido, reiteró que el desenlace era previsible. “Esto fue crónica de una muerte anunciada”, expresó, al señalar que la falta de consenso terminó por impedir que la reforma avanzara en el Congreso.

No obstante, De la Peña advirtió que el intento del oficialismo podría no detenerse ahí, ya que, al no lograr modificar la Constitución por falta de acuerdos, ahora podría buscar cambios a través de leyes secundarias.

Según el funcionario, dicha estrategia buscaría avanzar en lo que calificó como el propósito de “secuestrar la democracia” del país, aun cuando no se haya logrado imponer una reforma constitucional en materia electoral.

Cuestionado sobre la postura de los partidos aliados del oficialismo, señaló que no le corresponde hablar por ellos, aunque consideró que la discusión evidencia un posible riesgo para su viabilidad política futura.

“Pareciera que lo que se les propone es que cancelen la posibilidad de seguir avanzando como oferta política hacia los ciudadanos y que simplemente estén a la expectativa de las migajas que el partido en el gobierno les quiera dar”, concluyó.