El PRI no le estorbará a la historia

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Opinión por: Arturo Medina

Dentro de las pocas cosas coherentes que dijo Andrés Manuel López, hay una que hoy resuena con fuerza: que su propio movimiento sería capaz de destruirse a sí mismo. Y eso es exactamente lo que estamos viendo.

Sus hijos viviendo como reyes, intentando heredar el poder, irritando al pueblo de México con una riqueza que nadie logra explicar.

Sus operadores favoritos, vinculados de forma cada vez menos disimulada con los criminales que tienen de rodillas al país.

Sus gobernantes obsesionados con controlarlo todo, incluso si para ello deben destruir instituciones, reglas o cualquier obstáculo que se interponga.

Programas sin estrategia que endeudan al pueblo cuando, según su propia narrativa, deberían traer prosperidad.
Obras que se caen. Instituciones que desaparecen.

El odio que sembraron hacia afuera ahora también los divide por dentro.

Mientras tanto, las vías de comunicación se abandonan, el campo se seca, los medicamentos no llegan y la gasolina no deja de subir.

Una ambición insaciable de poder. Una sed interminable de control. Una desesperación permanente por destruir, atacar, difamar, exhibir, humillar, ridiculizar.

Morena terminó destruyéndose a sí misma. Y lo único verdaderamente lamentable es que, en el camino, también dañaron la esperanza de millones de mexicanos. Trataron al pueblo como si fuera idiota: le mintieron, lo engañaron, lo enfrentaron entre sí, lo utilizaron y lo saquearon.
Pero la historia todavía no está escrita.

Si algo nos enseña este momento es que los excesos del poder terminan por derrumbarse por su propio peso. La tarea de quienes pensamos distinto no es dividirse, sino estar a la altura del momento.

Porque si la ambición los está destruyendo desde dentro, la responsabilidad de la oposición es simple: no estorbarle a la historia, y mantenerse unida para que el cambio sea posible. Por el PRI no quedará.

Como a ellos mismos les gusta decir: en 2030 se van. Y en Chihuahua, en 2027, no van a llegar.
Con las ganas se van a quedar.