La iniciativa de reforma electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum sufrió una derrota este miércoles 11 de marzo en la Cámara de Diputados, luego de que no lograra alcanzar la mayoría calificada necesaria para su aprobación. El proyecto, que era una de las promesas de campaña de la mandataria, recibió 259 votos a favor, 234 en contra y una abstención.
La caída de la propuesta se debió, en gran medida, a la falta de respaldo de las propias fuerzas aliadas de Morena. A pesar de las conversaciones previas al debate legislativo, el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde reiteraron su rechazo durante la discusión en comisiones y terminaron votando en contra, lo que dejó en evidencia las tensiones internas en el bloque oficialista.
Por su parte, el bloque de contención conformado por las bancadas del PRI, PAN y Movimiento Ciudadano (MC) tampoco apoyó el proyecto. La oposición argumentó que la reforma no atacaba los problemas estructurales del sistema democrático de México, señalando como prioridad urgente frenar la presunta intervención del crimen organizado en las elecciones, así como garantizar la seguridad en los comicios y el fortalecimiento de las instituciones.
Tras consumarse el rechazo a la reforma, los legisladores de Morena tomaron la tribuna y arroparon a la presidenta entre consignas como “Es un honor estar con Claudia, hoy”. Además, desde el pleno y con cierta soberbia, recordaron la existencia de un «Plan B», una alternativa anticipada por Sheinbaum que les permitiría buscar modificaciones legales a través de otras iniciativas.
Previamente, en su conferencia matutina, la presidenta había defendido su proyecto asegurando que respondía a una exigencia ciudadana: reducir los recursos públicos destinados a los partidos políticos y modificar el método mediante el cual se elige a los legisladores.



