Por: Profr. José Luis Fernández Madrid
¿Porqué no responde los mensajes?
¡Por su culpa mi hijo no llevó la tarea!
Entonces ¿De qué sirve el grupo de whatsapp si no está disponible 24/7 para resolver dudas?
Quejas, raclamos, condenas y ser depositarios de epítetos por parte de madres o padres de familia que exigen disponibilidad completa y absoluta del personal educativo es lo que, tristemente, muchos docentes padecen al no satisfacer las exigencias de información.
Cuando los mensajes y llamadas no cesan por las noches, un sábado temprano, un domingo al mediodía o hasta en periodos vacacionales y no reciben respuestas quienes las buscan, no es falta de compromiso, no es indiferencia, no es irresponsabilidad, es un grito silente de respeto y consideración al rol de papás, de mamás, de esposos, de esposas, de hermanos o hijos que los y las docentes requieren al estar fuera de las cuatro paredes del aula en su merecido descanso.
La recuperación mental ante el desgaste cotidiano, el reposo corporal indispensable y el alimento espiritual que brindan los espacios de alegría junto a las personas que los hacen felices no pueden ser reprochables, al contrario, deben ser sagrados.
Poner límites y condiciones en la comunicación bidireccional es ante todo, una necesidad que debe ser comprendida por parte de los paterfamilias, porque cuando los y las docentes regresen a los espacios escolares lo harán reactivados, con su ámbito socioemocional en equilibrio y esto, bien entendido, redundará en su rendimiento profesional.
Por eso no se es inconsciente cuando lo que se pide es empatía y criterio para comprender que un fin de semana o de lunes a viernes a deshoras, arreglará poco en lo académico pero desarreglará mucho en la tranquilidad y paz mental.
Existen infinidad de tutores que solidariamente auxilian a los docentes dejando de enviar mensajes cuando no es apropiado, pero también hay aquellos que justifican su falta de respeto denostando a quienes solo les urge desconectar para reconectar.



