OPINIÓN

El espejismo del libro de texto, cuando el árbol no nos deja ver el bosque

Por: Felipe Villa

Cada inicio de sexenio en México parece traer consigo un ritual inevitable: la batalla campal por la educación y sin embargo, esta batalla rara vez se libra en las aulas o en los consejos técnicos escolares; se libra en los titulares de prensa, en los púlpitos políticos y en las redes sociales. Recientemente, fuimos testigos de una polarización casi histérica en torno a los nuevos Libros de Texto Gratuitos (LTG) y presenciamos quemas de ejemplares en plazas públicas, amparos judiciales frenéticos y acusaciones cruzadas que iban desde el virus comunista hasta la defensa de la soberanía nacional.

Durante semanas, el país discutió apasionadamente sobre erratas, ideología de género y la carga histórica de ciertos párrafos y mientras el ruido mediático ensordecía la conversación pública, un silencio sepulcral reinaba sobre las verdaderas tragedias del sistema educativo. Esta obsesión colectiva por el libro de texto funciona como una perfecta cortina de humo, porque nos permite sentir que estamos defendiendo el futuro de la infancia, cuando en realidad estamos ignorando sistemáticamente las condiciones que hacen imposible ese futuro.

La premisa de este artículo es incómoda pero urgente porque el debate sobre los libros es una distracción, porque los libros de texto son, y siempre han sido, solo una herramienta, es decir, un recurso inerte que depende de manos humanas y condiciones materiales para funcionary creer que un libro tiene el poder mágico de adoctrinar o educar por sí mismo es caer en un fetichismo pedagógico que nos impide ver que el verdadero enemigo de la educación mexicana no está impreso en papel bond, sino incrustado en la estructura misma de nuestra sociedad.

I. El mito de la herramienta mágica
Es comprensible por qué nos obsesionamos con el libro porque es un objeto tangible, que se puede tocar, criticar y exhibir en televisión nacional. Es el símbolo de la presencia del Estado en los hogares; para millones de familias mexicanas, el LTG es, trágicamente, el único libro que existe en casa, pero pedagógicamente, el libro no enseña; el libro apoya y la educación ocurre en la interacción dialéctica entre docente y alumno, por eso, el problema actual de los nuevos materiales (que sí lo tienen: desorden pedagógico, reducción drástica de matemáticas, errores conceptuales) es secundario frente a la imposibilidad operativa de implementarlos porque pretender aplicar metodologías complejas como el Aprendizaje Basado en Proyectos en aulas con 45 alumnos, sin materiales adicionales y con un docente saturado, es una fantasía de escritorio burocrático desconectado de la realidad del aula.

II. La radiografía de la catástrofe multifactorial

-Si levantamos la alfombra del debate ideológico, nos encontramos con los verdaderos demonios que frenan el desarrollo educativo y que ningún libro puede vencer:

1.La infraestructura de la vergüenza

Según datos de la Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (Mejoredu) y diagnósticos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la realidad física de las escuelas es desoladora. Cerca del 26% de las escuelas básicas no tienen agua potable todos los días y más del 40% carecen de drenaje, mientras los nuevos planes de estudio sugieren consultar códigos QR, apenas 1 de cada 3 escuelas públicas tiene conexión a internet funcional y asi, la brecha digital no es un bache técnico, es un abismo de desigualdad que separa al norte industrializado del sur rural. ¿Cómo aprende un niño con sed, calor extremo y sin luz?

2.La crisis docente: Burocracia sobre pedagogía

El Maestro mexicano ha sido transformado en un administrativo y la carga burocrática exigida por la USICAMM y las supervisiones escolares resta tiempo vital a la planeación de clases y además, la capacitación suele ser una simulación donde se implementan talleres exprés de una semana para dominar nuevas epistemologías, impartidos a docentes mal pagados y socialmente desprestigiados y asi, ningún libro excelente puede sustituir a un maestro motivado y capacitado; ningún libro malo puede arruinar la clase de un gran maestro, pero el sistema parece empeñado en obstaculizar la labor docente.

3.El factor invisible: Contexto y Violencia

La escuela no es una burbuja aislada poque en México, el código postal define el destino académico y la desnutrición crónica en zonas de Chiapas, Oaxaca y Guerrero compromete el desarrollo cognitivo mucho antes de que el niño abra su primer libro. A esto se suma el elefante en la habitación que es el Crimen Organizado y en estados como Zacatecas, Michoacán o Guanajuato, las clases se suspenden por balaceras y el narco recluta a los adolescentes que el sistema expulsa y por esta razon, la seguridad es hoy un pre-requisito pedagógico del que la SEP habla poco.

4.La maldición del «Sexenio Fundacional»

México padece de adanismo político y cada presidente cree que la historia empieza con él y asi pasamos de la Reforma de 2013 (evaluación punitiva) a la Nueva Escuela Mexicana (enfoque comunitario) sin transición. Un niño que cursó la primaria entre 2012 y 2018 vivió modelos contradictorios y la falta de una Política de Estado que trascienda los sexenios impide madurar cualquier proyecto educativo.

Conclusión

Seguir peleando por los libros de texto es políticamente rentable y a la oposición le sirve para movilizar el miedo y al gobierno le sirve para cohesionar su base bajo una bandera nacionalista, en resumen, es un espectáculo ruidoso que da votos, pero no resultados.

La verdadera tragedia es nuestra miopía moral porque nos indignamos por una palabra en la página 45, pero normalizamos que haya escuelas con techos de lámina, nos ofende una ilustración, pero toleramos que los maestros tengan que comprar sus propios marcadores y materiales.

Si realmente queremos salvar la educación en México, debemos dejar de mirar el dedo que apunta al cielo y empezar a mirar las estrellas y tambien necesitamos un Acuerdo Nacional que blinde el presupuesto de infraestructura, que dignifique la carrera docente más allá del discurso sindical y que garantice la seguridad y nutrición de la infancia.

El libro de texto es solo el mapa, pero de nada sirve cambiar el mapa cada seis años si el vehículo está desbielado, sin gasolina y los pasajeros llevan años sin comer por lo que hoy es la hora de dejar de culpar al papel y empezar a reconstruir el sistema.

Administrador

Compartir
Publicado por
Administrador

Entradas recientes

Filtros de revisión por la DSPM en carretera Chihuahua-Aldama para garantizar seguridad de la capital

H. Ciudad de Chihuahua, Chih., 17 de febrero de 2026.- Con el fin de garantizar…

1 hora hace

Los juegos del Hambre en SEECH

Por: Mtra. Sumiko Ortiz Las cosas cumplen un ciclo. El año se fue, y con…

2 horas hace

PAN presentará reserva vs reforma de 40 horas laborales: Manque Granados

Chihuahua.- Esta propuesta presenta vacíos importantes, ya que aunque se anuncia la reducción a las…

3 horas hace

No faltaron vacunas, lo que faltó fue gobierno: Mario Vázquez por sarampión

Chihuahua.- El senador del PAN Mario Vázquez enfatizó que el brote de sarampion, surgió en…

3 horas hace

Los libros de texto fueron por la construcción de maestr@s: Óscar Avitia por salida de Marx Arriaga

Chihuahua.- "Los libros de texto gratuitos no son patrimonio de nadie, los libros de texto…

3 horas hace

Estamos en manos del PT y del Verde: Rocío González por reforma electoral

Chihuahua.- No existe un documento de reforma electoral, informó la diputada federal del PAN Rocío…

3 horas hace