El alcalde de Chihuahua, Marco Bonilla, consideró que la reforma para reducir la jornada laboral a 40 horas semanales puede representar un beneficio importante para los trabajadores, siempre y cuando se aplique de manera gradual y responsable, con el objetivo de no afectar la estabilidad del empleo en el actual contexto económico.
Señaló que la decisión de implementar el cambio de forma paulatina fue acertada, debido a la presión económica que enfrenta el país, derivada tanto del entorno internacional como de la incertidumbre generada por decisiones del gobierno de Estados Unidos. Advirtió que una aplicación inmediata podría haber puesto en riesgo miles de fuentes de trabajo, especialmente en regiones altamente dependientes de la industria manufacturera y de exportación.
En este sentido, recordó que Ciudad Juárez ha registrado la pérdida de alrededor de 65 mil empleos, lo que obliga a extremar precauciones en cualquier modificación al marco laboral. Destacó que Chihuahua mantiene una fuerte dependencia del sector industrial, por lo que subrayó la importancia de proteger las plazas existentes, sin dejar de avanzar hacia mejores condiciones para los trabajadores.
Finalmente, Bonilla afirmó que el diálogo con el sector empresarial fue clave para alcanzar un equilibrio entre el bienestar laboral y la viabilidad económica. Reiteró que la gradualidad permitirá fortalecer los empleos, mejorar las condiciones salariales y laborales, y al mismo tiempo evitar impactos negativos en la generación y conservación de fuentes de trabajo en el país.



