Marx Arriaga vs Marx Arriaga

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Por: Profr. José Luis Fernández Madrid

El destituido director de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública atentó contra sí mismo: su ego, su soberbia y el creerse el dueño absoluto, creador único de los Libros de texto Gratuito para la educación básica terminaron por derrotarlo.

El defenestrado funcionario federal pensó que gobernaba una isla con régimen totalitario, en la que su radicalismo jamás le permitió reconocer el esfuerzo de muchos maestros y maestras del país que colaboraron en la construcción de dichos libros, incuídos valiosos y talentosos docentes chihuahuenses que, seguramente incrédulos y decepcionados, en su desalojo de las oficinas le escucharon afirmar que él y sólo él era el creador de dichos materiales.

Así de ingrato, así de carente de respeto por quienes a lo largo y ancho de la nación propusieron, con la fuerza del riguroso análisis, estudio y dedicación, proyectos educativos que con el tiempo se vieron plasmados en los textos de educación básica.

Si ahora en las portadas de dichos libros aparece el apellido Arriaga es porque fungía como responsable del diseño y no porque fuera su exclusivo creador como lo gritó aun en su destitución. Dejar de reconocer la colaboración de los docentes sin duda les ha representado una bofetada a su compromiso con la educación y a las cientos de horas invertidas en la redacción de ideas y proyectos.

Marx Arriaga jamás comprendió que la Nueva Escuela Mexicana era una propuesta pedagógica institucional respaldada precisamente por quienes cuentan, dentro de sus atribuciones, con la facultad de crearla y ponerla en marcha y no por ser una patente de corso a su favor.

Lo positivo o negativo de la NEM no es motivo del análisis en este momento, en este espacio como si lo es ahora mismo la conducta arrogante y megalómana de un servidor público, brillante en su carrera profesional e intelectual sí, pero carente de inteligencia emocional para conducir de manera institucional las tareas encomendadas.

Muchos defendimos y defendemos a la escuela pública y lo que de ésta emane pues somos hijos de ella; en sus desvaríos, si el exfuncionario creyó que era defenderlo a él fue su error y en ese duelo Arriaga contra Arriaga, Marx salió perdiendo.