Inicia ciclo de Las Niñas Sí Pueden, en el marco del Día de la Niña y la Mujer en la Ciencia

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La ciencia también es una historia de posibilidades. Nace en la curiosidad de una niña que pregunta cómo funcionan las cosas, que observa, que imagina, que propone. Es el impulso por comprender el mundo y la confianza en que el conocimiento puede mejorarlo. En cada pregunta hay una puerta abierta hacia el futuro.

El acercamiento temprano al modelo STEAM —ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas— permite que niñas y jóvenes desarrollen competencias fundamentales para la vida. El pensamiento crítico, la capacidad de resolver problemas, el trabajo colaborativo y la comunicación efectiva se fortalecen cuando el aprendizaje parte de la experimentación y del contacto con desafíos reales. Más que aprender datos, aprenden a aprender.

Hace un año inició TA TEWE OMERO STEAM, Las Niñas Sí Pueden, una iniciativa que para este periodo ha acompañado ya a más de 200 egresadas. El resultado es claro: mayor permanencia escolar, incremento en la seguridad personal y, sobre todo, la posibilidad de identificar una vocación científica o técnica donde antes solo había dudas. Para muchas, el programa representa el primer momento en que pudieron verse a sí mismas dentro de ese futuro.

El componente intergeneracional es otra de sus fortalezas. Actualmente existe una red de más de 50 mentoras provenientes de la academia, la industria y asociaciones civiles. Sus trayectorias se convierten en referencia viva; sus experiencias muestran rutas posibles y amplían el horizonte profesional de las participantes. La mentoría no solo orienta: crea pertenencia.

Además, cada generación trabaja en el diseño de soluciones a problemáticas de su propio entorno. De esta manera, las matemáticas, la robótica o la física adquieren sentido práctico aplicable a su vida. Las niñas descubren que el conocimiento tiene impacto, que puede aplicarse para mejorar su comunidad y que la innovación comienza cerca, en lo cotidiano.

En este contexto, el arranque de una nueva generación con 30 estudiantes de educación media superior de los subsistemas de CECyTECH y COBACH, así como 10 estudiantes de educación superior y posgrado, confirma que el interés crece. Crece porque las familias buscan oportunidades distintas para sus hijas, porque las empresas requieren más talento especializado, porque el estado necesita ampliar la participación de mujeres en sectores estratégicos. Crece porque brindar a una niña espacios para desarrollar su potencial genera resultados que se multiplican.

El inicio de actividades tuvo como primer escenario la Facultad de Ciencias Agrotecnológicas (FACIATEC) de la UACH, donde investigadoras recibieron a las estudiantes con un recorrido por espacios de aprendizaje e innovación como los laboratorios de entomología, los huertos urbanos y los humedales. La jornada contó además con la presencia de Teresa Ramírez, egresada de la institución y reconocida por la revista Forbes en 2021 como una de las 100 mujeres más influyentes de México, distinción otorgada por su investigación sobre el tratamiento de aguas grises mediante el uso de flores de cempasúchil. Mujer de origen rarámuri, su historia recordó a las participantes que el talento puede abrirse paso desde cualquier punto de partida y que las raíces también son fuerza para llegar lejos, para florecer y transformar el entorno.

El talento existe, las ganas están y las oportunidades se multiplican cuando decidimos acompañar. Programas como Las Niñas Sí Pueden demuestran que abrir espacios, construir redes y ofrecer referentes transforma trayectorias individuales y fortalece el futuro colectivo. En el marco del Día de la Niña y la Mujer en la Ciencia, esta realidad cobra un sentido profundo: celebrar a las niñas es creer en su capacidad, respaldar sus sueños y sostener iniciativas que, como esta, ya están cambiando el rumbo de muchas historias.
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