El monstruo imperialista

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Por: Rosalío Morales Vargas

El ogro no alcanzó a cubrir sus desnudeces,
mostró con desparpajo su indecencia
y la hoja de parra ha caído en gran estruendo,
ya el imperio se encuentra en decadencia;
en El Caribe el filibustero narcisista,
furioso coletea con virulencia.

Sin recato el corsario urdió el desembarco,
exhibiendo su odio y avaricia,
su maloliente bota infestada de improperios,
pisotea con abusos y sevicia
a naciones que quieren vivir en armonía,
hasta encontrar la paz y la justicia.

Se cierne sobre la humanidad una amenaza,
la mayor conocida en la historia,
soflamas de malignos heraldos criminales
pretenden acabar con la memoria;
se olvidan que las luchas engendran rebeldías
y la gente edifica la victoria.

Se han de callar las voces de bombas y misiles
del energúmeno pirata odioso,
la paz se ha convertido en veneno de oligarcas,
tósigo del magnate vanidoso;
banderas de concordia tremolan en el viento,
sofocando el tufillo cenagoso.

No pasará el fascismo ni en cueros ni en ropajes,
o entonando su canto de sirena,
no pasará la rapacidad ni la avidez
del pillaje, el grillete y la cadena,
no pasará el caníbal glotón imperialismo,
pues ya los pueblos entran en escena.