La Nueva Escuela Mexicana ¿Revolución o laberinto burocrático?

0

Por: Felipe Villa

A años luz de la polémica inicial —casi siempre por los libros de texto—, el polvo se ha asentado y lo que queda es la práctica en el aula. La pregunta ya no es ¿qué es la NEM?, sino ¿cómo sobrevivimos y prosperamos en ella? La respuesta corta: estamos en una etapa de transición convulsa en la que la filosofía humanista de la NEM se enfrenta de bruces con la inercia burocrática y, aunque la idea de la NEM es buena, necesaria, de contextualizar la enseñanza, de dar autonomía al profesor y de poner el aprendizaje en la comunidad, la realidad es que la distancia entre el discurso pedagógico y la realidad del lunes por la mañana sigue siendo enorme.

El problema no es la falta de voluntad del profesorado, sino la sobrecarga cognitiva y administrativa, ya que ahora se exige al profesorado pasar de ser aplicador de currículo a diseñador curricular (con el codiseño y el Programa Analítico), pero sin disminuir su carga administrativa ni el número de alumnos por aula. Para saber «cómo vamos», basta con observar dos escenas cotidianas en las escuelas mexicanas de hoy:

1. La Proyectitis Aguda: El Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) es el corazón de la NEM. Pero en la realidad, muchos profesores están encajonando a la fuerza contenidos en un proyecto.

El asunto: Un profesor de primaria intenta explicar fracciones. En el pasado, se dedicaba a la práctica deliberada. En la NEM, le exigen relacionar las fracciones con un proyecto de «La contaminación en mi colonia».

El resultado: Los estudiantes se tardan tres semanas haciendo carteles sobre basura (que ya saben), pero la conexión matemática es tan superficial que acaban sin saber lo que es un numerador y un denominador. Se privilegia el producto social por sobre el proceso cognitivo profundo.

2. El fantasma de la evaluación formativa: La NEM pide evaluación formativa (proceso, retroalimentación), pero el sistema burocrático (la boleta) sigue pidiendo un número al final del bimestre.

El asunto: Una profesora de secundaria lleva diarios de campo cualitativos de sus estudiantes en «Lenguajes» muy buenos. Pero cuando llega el momento del corte administrativo, tiene que traducir toda esa riqueza de información en un 7 u 8, muchas veces guiándose por criterios subjetivos porque no existen rúbricas estandarizadas para evaluar el pensamiento crítico.

¿Qué falta para consolidar el modelo?

No estamos mal, pero estamos confundidos. La autonomía profesional se ha interpretado como hazlo como puedas y, para corregir el rumbo, debemos transformarnos de quejicas en estrategas. Para que la NEM deje de ser una carga y se convierta en una transformación, se proponen tres acciones concretas:

1. Simplificación Administrativa Extrema. Las autoridades educativas deben comprender que el Programa Analítico no es un documento burocrático para entregar al supervisor, sino un mapa vivo y permitir que sea un borrador de trabajo, sucio y rayado, en lugar de una tesis de 100 páginas que nadie vuelve a leer, es decir, menos formas y más planeación.

2. Formación en Ingeniería Inversa de Proyectos. Debemos capacitar a los maestros para planificar al revés: partir del PDA que se quiere lograr y sólo si es pertinente ligarlo a una problemática comunitaria, ya que no todo contenido se ajusta a un proyecto comunitario, y está bien reconocerlo. A veces la enseñanza explícita está justificada.

3. Comunidades de Aprendizaje Auténticas (No Simuladas). Los CTE se suelen transformar en sesiones para leer diapositivas mandadas por la SEP y la solución es transformarlos en clínicas de problemas: Tengo este grupo, tengo este PDA complicado, ¿cómo lo hicieron ustedes? El aprendizaje entre pares (mentoria in situ) supera cualquier curso online masivo.

La implementación de la Nueva Escuela Mexicana se está quedando a medias, porque hemos avanzado en conciencia social y en valorización del contexto, pero retrocedimos en especificidad operativa. El triunfo de este modelo no necesitará más reformas ni más libros, sino que el sistema crea en el Maestro, le otorgue no sólo autonomía de papel, sino tiempo y medios reales para trabajar. La NEM es un auto deportivo con motor, pero tenemos que dejar de hacer el camino mientras conducimos.