Por: Víctor M. Quintana S.
Quince años del feminicidio de Marisela Escobedo se cumplieron este 16 de diciembre. Fue ultimada en las primeras horas de la noche en la acera del frente del Palacio de Gobierno, mientras realizaba un plantón para exigir justicia por el feminicidio de su hija Rubí Fraire. Días antes Marisela había interpelado públicamente al gobernador Duarte, quien reaccionó airado. De nada sirvió la vigilancia de Palacio para impedir el mortal atentado. Cuando menos por negligencia fue un crimen de Estado. La negligencia continúa y con ella la violencia contra las mujeres chihuahuenses.
El feminicidio de Marisela desató toda una serie de actos de protesta y denuncia dentro y fuera del estado de Chihuahua. Visibilizó una vez más la multiforme violencia de género que se sufría en el estado grande. Dinamizó las luchas de colectivas de mujeres y organizaciones sociales. Se lograron algunos avances normativos y de institucionalidad. Hasta ahí.
Porque a quince años de distancia del sacrificio de Marisela Escobedo, Chihuahua sigue siendo uno de los estados más peligrosos, si no es que el más peligroso para las mujeres. Algunos datos tan sólo:
Ciertamente 2010 fue el año en que hubo más asesinatos de mujeres en la entidad: 446, y luego comenzaron a descender. Sin embargo, hay que anotar que, si bien disminuyeron los homicidios dolosos de mujeres como víctimas los siguientes años, hubo un cambio en la manera de contarlos pues ahora no todo asesinato doloso de una mujer es necesariamente un feminicidio. Así de 446 feminicidios en 2010 se pasó hasta 87 en 2015 y desde 2018 hasta 2024 se ha mantenido entre 40 y 50 feminicidios por año. Esto no es para animar a nadie: de enero a octubre de 2024 Chihuahua ocupa el cuarto lugar nacional con 41 feminicidios. Con otros seis estados concentramos el 46.2% de las mujeres víctimas de feminicidio en todo el país. Pero en números relativos estamos peor: somos el tercer lugar en mayor porcentaje de feminicidios por 100 mil mujeres, con 2.03
En el rubro de secuestros de mujeres, también de enero a octubre de este año, Chihuahua ocupa el primer lugar nacional con 31víctimas del género femenino.
Los incidentes de violencia contra las mujeres se contabilizan por la cantidad de llamadas de emergencia recibidas por los teléfonos indicados para ellos. Pues bien, de los 145,270 incidentes a nivel nacional el 20.07% correspondieron al estado de Chihuahua, ocupamos el segundo lugar nacional de más a menos incidentes de enero a octubre de 2025.
En violación simple y equiparada, donde las víctimas son mayoritariamente mujeres, también nos va muy mal: de enero a octubre de este año hubo en nuestro estado mil 27 delitos de este tipo y nos colocamos en el tercer lugar nacional.
Muy por el estilo andamos en lo que se refiere a llamadas de emergencia relacionadas con incidentes de abuso sexual. Con 679 casos ocupamos el segundo lugar nacional y contribuimos con el 10% del total.
Por la sociedad civil chihuahuense no ha quedado, mejor dicho, por la labor de colectivas de mujeres, de organismos de derechos humanos, por periodistas y activistas con entrega y compromiso con la causa.
Quien ha quedado mucho a deber a las mujeres chihuahuenses son el Gobierno del Estado y los municipios, principales responsables de la protección de la mujer en todos los ámbitos. No hemos visto ninguna campaña sólida y sistemática por atender las causas profundas de la violencia de género, ninguna acción consistente al respecto, ni siquiera han discurrido para copiar y adaptar alguna política pública qué haya resultado exitosa en otro lado.
Mientras no haya políticas y programas públicos que ataquen no sólo las manifestaciones sino principalmente las raíces sociales de la violencia feminicida, Marisela seguirá muriendo en otras mujeres chihuahuenses.



