Las Trabajadoras Sociales: El Rostro Humano en las Escuelas de Chihuahua

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Por: Dr. Héctor Alejandro Navarro Barrón

En los complejos ecosistemas de las escuelas de nivel secundaria y hasta el nivel superior, donde la efervescencia de la adolescencia se cruza con desafíos sociales cada vez más profundos, existe una figura que a menudo opera en silencio, pero cuyo impacto define el futuro de miles de jóvenes: la trabajadora social. En Chihuahua, esta labor no es fruto de la improvisación, sino el resultado de un legado de casi siete décadas de formación académica de excelencia en la Escuela de Trabajo Social del Estado (ETS) «Profra. y T.S. Guadalupe Sánchez de Araiza».

Históricamente, el trabajo social en Chihuahua ha evolucionado desde la metodología pionera de Guadalupe Sánchez de Araiza hasta convertirse en una disciplina científica indispensable para el sistema educativo. Hoy, en los pasillos de las escuelas de Chihuahua, estas profesionales actúan como el puente vital entre la familia, la escuela y la comunidad. Su labor trasciende la oficina; son ellas quienes, mediante visitas domiciliarias, se adentran en la realidad de los hogares para comprender por qué un estudiante falta a clases o por qué su rendimiento ha decaído, estableciendo una relación empática que el docente, absorbido por la currícula, a veces no puede alcanzar.

La relevancia de su intervención es crítica en temas de salud pública y seguridad. Ante la alarmante realidad de las adicciones en jóvenes y adolescentes en nuestro estado, las trabajadoras sociales son la primera línea de defensa, aplicando tamizajes de riesgo y coordinando acciones con los Centros de Atención Primaria a las Adicciones (CAPA). Además, su papel es determinante en la prevención del acoso escolar, la detección de maltrato infantil y la mediación de conflictos, reduciendo significativamente la presión sobre el profesorado y permitiendo que el aula sea un espacio de paz.

Este compromiso con la excelencia se ha visto fortalecido bajo el liderazgo actual de la ETS. El director Mtro. Martín Campoy Zamorano, con una vasta experiencia de 19 años en el sector educativo, ha impulsado una visión de modernización que está transformando la profesión. La reciente creación de la Maestría en Gerencia Social Sustentable —el primer posgrado en la historia de la institución— es un claro ejemplo de este avance. Al dotar a las futuras trabajadoras sociales de herramientas de gestión y dirección estratégica, la escuela garantiza que no solo sean agentes de intervención, sino líderes capaces de influir en las políticas públicas de bienestar desde la base escolar.

Con más de 4,229 egresados que hoy operan en diversos frentes, la Escuela de Trabajo Social de Chihuahua reafirma que la educación pública de calidad es el motor de la transformación social. Al reconocer la labor de las trabajadoras sociales en las escuelas, no solo honramos a una profesión mayoritariamente femenina que sostiene el tejido social de nuestro estado, sino que apostamos por un modelo educativo donde el bienestar humano es tan importante como el aprendizaje académico. Ellas son, sin duda, el corazón que mantiene viva la esperanza en nuestras escuelas.