Por: Felipe Villa
La Nueva Escuela Mexicana (NEM) ha llegado con la promesa de transformar la enseñanza de raíz, moviendo el foco de la estandarización y la competencia individual hacia el bienestar comunitario y el pensamiento crítico situado en la realidad del alumno. Pero las verdaderas reformas educativas no se consolidan en los decretos oficiales ni en los planes de estudio, sino en los pupitres y ahora que la teoría ha comenzado a interactuar con la práctica diaria, es crucial hacer una pausa y preguntarnos ¿Cómo se está traduciendo la vasta filosofía pedagógica de la NEM en el aprendizaje real?
En la actualidad, hablar de apropiación de aprendizajes en la NEM se queda en el plano de la abstracción pedagógica en donde se mezclan saberes comunitarios, ejes articuladores, autonomía curricular. Pero ¿qué aspecto tiene esto un martes por la mañana en un aula? ¿Están aprendiendo los estudiantes o solo están participando?
Para conocer los efectos de esta reforma, hay que descender del plano curricular al de la práctica. Veamos tres ejemplos concretos que muestran la doble cara de este modelo que combina la fuerza de lo contextual con el riesgo de dispersión tecnicista.
1.El éxito: Las matemáticas que tocan la realidad
En el enfoque tradicional, un estudiante de secundaria aprendía estadística hallando la media y la moda de una serie de números abstractos en el pizarrón; se memorizaban la fórmula, pero no su aplicación.
Ejemplo práctico en la NEM:
Hoy, en una escuela que desarrolla el Proyecto Nuestra Basura, Nuestra Responsabilidad, los alumnos no tienen una hora aislada de estadística. En cambio, salen al patio, pesan los residuos del recreo de una semana y separan los materiales.
El resultado: El estudiante necesita la estadística para responder a una pregunta real ¿cuánta basura producimos? La apropiación es íntima porque asocian el número con su realidad.
La recompensa: Entendieron el «por qué».
2.La brecha: Cuando el fin devora al medio.
Pero aquí es donde la NEM recibe su mayor crítica en la apropiación de conocimientos instrumentales. La integración por proyectos a veces da por sentado que el estudiante aprenderá la técnica por osmosis.
El ejemplo práctico (El riesgo):
Pensemos en el mismo proyecto de la basura. Los alumnos están entusiasmados elaborando carteles para concienciar sobre el reciclaje (Eje de Vida Saludable). Debaten con pasión y mente abierta.
El problema: En los carteles se observan errores ortográficos graves y una redacción confusa. El profesor, más interesado en el efecto social del proyecto, pasó por alto la gramática o la ortografía.
El resultado: Se apropió de la conciencia social, pero se desapropió de la competencia lingüística formal. El estudiante conoce lo que desea expresar, pero carece de las herramientas técnicas para plasmarlo.
3.La ciencia aislada vs. La ciencia colectiva
La NEM quiere una ciencia no de laboratorio, sino de impacto comunitario.
El ejemplo práctico:
En una escuela rural aprenden mejor las partes de la flor si hacen un proyecto sobre los polinizadores locales porque las cosechas familiares han disminuido.
Lo bueno: Los niños entrevistan a los abuelos (Saberes Comunitarios) y miran el campo y aprenden biología, ciclos climáticos, respeto por el territorio.
El reto técnico: Si el profesor no tiene cuidado, el estudiante acaba sabiendo mucho de forma empírica sobre las abejas, pero sin entender los conceptos biológicos universales (como la fotosíntesis a nivel celular) que necesitará si estudia una ingeniería; en este caso la apropiación se hace hiper-local, perdiendo a veces la perspectiva científica.
¿Qué nos dicen estos ejemplos?
Los frutos de la apropiación en la Nueva Escuela Mexicana nos revelan alumnos más conscientes, más expresivos y vinculados con su entorno, ya que saben colaborar y comprenden que el conocimiento sirve para transformar la realidad.
Pero los ejemplos también encienden una luz amarilla en la que la apropiación no es activismo escolar, porque si el estudiante se apropia del problema social, pero no de la herramienta matemática o lingüística para solucionarlo, la escuela está fracasando.
El éxito de la NEM dependerá de la habilidad del maestro para realizar una cirugía menor en los proyectos, suspendiéndolos para garantizar que Juanito sí sabe dividir y María sí sabe usar los acentos, no como un fin en sí mismos, sino como herramientas para transformar la realidad que ahora tanto les preocupa.
Finalmente, los frutos de la apropiación de aprendizajes en la Nueva Escuela Mexicana nos enfrentan a una encrucijada interesante pero peligrosa: logramos que el alumno desvíe la mirada del libro para observar su entorno, pero podemos caer en el error de que, por mirar hacia afuera, descuiden las herramientas internas para cambiar la realidad.
La apropiación auténtica no es una opción entre técnica y humanismo, y un estudiante que entiende la injusticia social (eje crítico) pero no sabe leer una gráfica estadística (pensamiento matemático) es un ciudadano con voluntad, pero sin estrategia. Asimismo, un gramático insensible al sufrimiento del mundo es un técnico desconectado.
El éxito de la NEM no se medirá en proyectos, sino en la capacidad del sistema educativo para integrar el rigor académico en la sociedad y en este punto la apropiación se logra cuando el educando descubre que aprender a escribir, calcular y pensar científicamente son los actos más revolucionarios que puede realizar en favor de su comunidad. El gran desafío de la NEM es garantizar que la conciencia social esté dotada de excelencia académica.



