Por: Rosalío Morales Vargas
Mineápolis se estruja. El invierno
con un gélido vaho de aflicción,
contrito presenciaba la vileza.
En la calle la nieve conmovida
advirtió el trepidar de los canallas;
los álamos y fresnos sin follaje
llenos de indignación y pesadumbre,
probaron el sabor de la tragedia.
Enturbiada la plácida mañana por la hidra,
cazadora de parias y migrantes.
Los gansters oficiales al acecho,
embebidos de inquina vengativa,
abren el fuego de sicarios criminales.
Hoy fuiste asesinada compañera
Renee Nicole por solidaria;
la blanca hoja del calendario está marcando
día 7 de enero del año 26;
tus armas solamente la palabra
y la mirada limpia y generosa.
Se insurreccionará la escarcha en los inviernos.
germinará una rosa en primavera,
vislumbres de alboradas rojas
se amalgaman con horizontes de utopías;
el sueño de fraternidad radicaliza
aluviones rebeldes encendidos.
Repetirá tu nombre el viento al ulular,
tu nombre manufacturado de ternura,
tu nombre pronunciado en las barriadas,
tu nombre cincelado en los crepúsculos,
tu nombre en la memoria trashumante.
Renee Nicole Good sigue viviendo
en su postrer poema de amor y de esperanza.



