Por: Profr. José Luis Fernández Madrid
Cada regreso a clases se vuelve un martirio para las familias al proyectar los gastos que en las escuelas de educación básica deben hacer a fin de que sus hijos e hijas puedan incorporarse a clases.
Por eso, ¡no paguen inscripciones! Mejor realicen aportaciones voluntarias para que sus descendientes tengan las condiciones mínimas indispensables para recibir su educación.
¡Aporten! para que estén en un aula con la calidez que brindan los calentones y la frescura de los aires.
¡Participen! con las escuelas para que niños y niñas puedan aprender en pisos, bancas y mesabancos con el sublime olor que la limpieza brinda.
¡Apoyen! a las instituciones para que su botiquín cuente con lo necesario para un primer auxilio en caso de lesiones, golpes o raspaduras de los siempre agradablemente inquietos menores.
¡Ayuden! a los colectivos escolares para que los edificios sean reparados ante el inevitable y natural deterioro de sus instalaciones.
Albergar a los infantes en Preescolar, Primaria y Secundaria cuesta, sí, pero más costará estar en instalaciones poco aptas para la educación.
Duele saber que tristemente aún hay personas que no comprenden la importancia primordial que tienen sus aportaciones económicas para brindar a la niñez, espacios en mejores condiciones.
La escuela es de todos. Toda la comunidad las sostienen, todo el beneficio se retribuye en mejores estudiantes y ciudadanos. Los niños, niñas y adolescentes agradecerán las siempre bienvenidas aportaciones.
PD: Lo de los viajes de maestros y maestras con «el dinero de las copias» son solo MEMES, ingenioso y divertido sarcasmo mexicano ante la inexistente e imposible oportunidad de realizar éstos con dicho recurso económico.