Reforma de Nuño despreció al magisterio como ignorante, violento e incapaz, lo sometió, su verbo preferido, y se perdieron derechos adquiridos: Gil Antón

Ciudad de México, Chih.- El pasado viernes, en su participación en la audiencias públicas en San Lázaro para debatir y enriquecer la iniciativa de decreto del Ejecutivo Federal para aborar la mal llamada Reforma Educativa de Enrique Peña Nieto y Aurelio Nuño Mayer, el reconocido docente e investigador del Centro de Estudios Sociológicos del Colegio de México Manuel Gil Antón sostuvo que de educativa ésta no tuvo nada, sino que sólo vino a causar un daño estructural al sistema a través del sometimiento y control del magisterio mediante una evaluación que en nada mejoraba la calidad y que hizo perder al gremio los derechos adquiridos. 

Gil Antón empezó su intervención aplaudiendo el ejercicio en pro de la educación que suponían estas audiencias públicas dando la palabra a los diferentes actores implicados en la materia para debatir sobre la iniciativa con proyecto de decreto para reformar "el conjunto de artículos que en mala hora la administración pasada modificó", proceso al cual denunció que "desde la altura y la arrogancia" se le denominó Reforma Educativa.

"Nunca fue en realidad una reforma educativa, pero el sometimiento y control del magisterio dañó, y no poco, a los procesos educativos en nuestra tierra", aseveró el entendido y estudioso en la materia, asegurando que "deshacer este entuerto es indispensable" para reordenar en la Constitución los criterios y procedimientos que guiarán al Estado en materia educativa.
 
Aseveró que la mal llamada reforma sólo tuvo de estructural el "perjuicio estructural al sistema educativo" al ser elaborada sin tomar en cuenta el contexto socio- económico y haciendo a "responsables únicos de los problemas educativos a los maestros".

Partiendo de este endeleble punto de partida, Manuel Gil Antón sostuvo en tribuna que se siguió "una solución acorde a la pobre del diagnóstico, la evaluación a mansalva de los docentes no como medio, sino como fin, va a generar la calidad que se requiere, para que la evaluación sea aplicada, estos sistemas de examinación masiva ineludibles era preciso ligarla a la permanencia en el empleo".

"Someter, verbo preferido del secretario Nuño, a la examinación a cientos de miles era el camino regio a la calidad", refirió, para proseguir diciendo en su intervención que "era necesario establecer un régimen laboral de excepción para el magisterio en el que la precariedad fuese hilo conductor para conservar el trabajo, evaluarse, y al someterse a la evaluación se perdieron los derechos adquiridos como el de la estabilidad en el empleo".

El especialista en cuestiones educativas sostuvo que ningún integrante del magisterio, bajo el esquema de la reforma aún vigente, gozaría de la estabilidad en su puesto, cuestionando la concepción del Instituto Nacional de Evaluacion Educativa como un coordinador laboral y coordinador de la evaluación, encargado de expedir los lineamientos a los cuales se sujetarán las autoridades nacionales y locales de todas las evaluaciones, es decir indicar al patrón, la SEP, la forma en cómo debía evaluar. 

Lo señaló de ser el artífice de establecer el lineamiento de que para conservar el trabajo era preciso aprobar una evaluación que nada que tenía que ver con la práctica. Y es que afirmó que la evaluación se definió como un mecanismo laboral que "hizo que se estudiase para la examinación, no para la mejora del trabajo cotidiano".  Ello, dando pie a que a una de las frases más lesivas jamás dirigida hacia el magisterio de que "cualquiera puede enseñar, con pasar el examen basta".

Gil Antón manifestó que "el magisterio fue acusado, por ende acosado con examinaciones, concebido no como un sujeto activo en la transformación educativa, sino como un objeto a transformar, como una cosa, al que se trató como infante, infance, sin voz y sin palabra, y se le despreció como ignorante, violento e incapaz", todo ello con "dosis vergonzosas" de racismo y clasismo, en la que si los docentes no eran escuchados, otra parte fundamental como lo son los niños y los jóvenes estudiantes "ni siquiera eran vistos".

De igual modo lamentó el desprecio sin miramientos a la investigación nacional, citó a Fray Luis de León y llevó a la tribuna las proclamas de los maestros contrarios a la mal llamada reforma de "Reforma sí, pero no así", "Evaluación sí y más exigente, pero no ésta" y "Transformación educativa sí, pero no sin nosotros".