Novena posada: El nacimiento de Jesús nos renueva la esperanza en una vida mejor

Por: Presbítero Camilo Daniel Pérez

Por: Presbítero Camilo Daniel Pérez
 
24 de diciembre: Esta reflexión se puede hacer después de pedir posada y hayan entrado todos.
 
INTENCIÓN: DARLE POSADA AL NIÑO JESÚS EN NUESTRO CORAZÓN, EN NUESTRA FAMILIA Y EN LA COMUNIDAD.
 
1.- Iniciemos con un canto.
 
2.- EN EL NOMBRE DEL PADRE, Y DEL HIJO, Y DEL ESPIRITU SANTO. AMÉN.
Decimos juntos la siguiente oración:
“Dulce Niño de Belén, haz que penetremos con toda el alma en este profundo misterio de la Navidad. Pon en el corazón de los hombres esa paz que buscan, a veces con tanta violencia, y que tú sólo puedes dar. Ayúdales a conocerse mejor y a vivir fraternalmente como hijos del mismo Padre.
Descúbreles también tu hermosura, tu santidad y tu pureza. Despierta en su corazón el amor y la gratitud a tu infinita bondad. Únelos en tu caridad. Y danos a todos tu celeste paz”. Amén.
(Oración al Niño de Belén de Juan XXIII.)
 
3.- Motivación
Sean bienvenidos a la celebración de la posada de este día de noche buena, estamos esperando la llegada del Salvador, por eso nos hemos venido preparando, para celebrar el nacimiento de Jesús.
Hoy vamos a reflexionar en la alegría que produce en los pobres el nacimiento de Jesús.
 
4.- Explicación del tema
 
EL NACIMIENTO DE JESÚS NOS RENUEVA LA ESPERANZA EN UNA VIDA MEJOR
 
Estamos viviendo situaciones muy duras en muchos sentidos, necesitamos que en esta Navidad, vivamos una conversión, un cambio de vida, necesitamos ser más solidarios, mas humanos, mas cristianos, que en esta posada reflexionemos que el nacimiento de Jesús, al igual que al pueblo de Israel, trae esperanza a los hijos de Dios de una vida plena, pues Dios ha escuchado el clamor de los sufrimientos de sus hijos. Vivamos la Navidad plena, celebrando cristianamente el Nacimiento de Cristo.
 
En Jesús reconocemos al Hijo de Dios que se hace presente en el mundo. Nosotros nos alegramos de ese acontecimiento. En Jesús se ha manifestado Dios, con el nacimiento de Jesús, Dios cumple sus promesas hechas al pueblo de Israel.
 
Además, el relato del nacimiento de Jesús era, en su tiempo y lo sigue siendo, un relato subversivo, pues el Emperador Cesar Augusto se autonombraba hijo de Dios y que había nacido del Dios Apolo. Augusto quiere decir “divino” y le gustaba que le llamaran el artífice de la paz. Decir que el verdadero hijo de Dios nacido en Belén, el verdadero Príncipe de la Paz es Jesús, “El Dios con nosotros” era definitivamente ir contra el sometimiento y dominación del Imperio Romano. ¿No habrá actualmente otros “Cesar Augusto” que busquen usurpar el lugar del Niño Dios?
 
Hoy Jesús nace en nosotros, en nuestra comunidad. Cada día Jesús toca a nuestra puerta, invitándonos a abrirle, a hacerle un lugar en nuestra vida. A través de los acontecimientos, de las personas, con quienes nos encontramos nos invita a recibirlo.
 
5.- Reflexión de la Palabra De Dios
 
Con mucha atención y respeto escucharemos del Evangelio de San Lucas un pasaje bíblico:
 
Lucas 2,  6–7: Estando ellos allí, le llegó la hora del parto y dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no habían encontrado sitio en la posada. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
 
Reflexionemos
 
¿Qué dice el texto, qué sentimientos afloran en nuestro corazón y a qué nos invita?.
 
6.- Oración final
Cada uno de los presentes pensemos en un deseo o en un compromiso que en esta Navidad, podemos asumir a favor de los necesitados, de nuestra familia y de nuestra comunidad.
 
Al final decimos todos la oración por la paz:
 
Señor Jesús, Tú eres nuestra paz, mira nuestra Patria dañada por la violencia y dispersa por el miedo y la inseguridad.
Consuela el dolor de quienes sufren, da acierto a las decisiones de quienes nos gobiernan. Toca el corazón de quienes olvidan que somos hermanos y provocan sufrimiento y muerte. Dales el don de la conversión.
Protege a las familias, a nuestros niños, adolescentes y jóvenes, a nuestros pueblos y comunidades.
Que como discípulos misioneros tuyos, ciudadanos responsables, sepamos ser promotores de justicia y de paz, para que en Ti, nuestro pueblo tenga vida digna. AMÉN.
 
Podemos terminar cantando algún villancico.