¿Discapacidad?, ¿cuál discapacidad?, desarrollan sus habilidades y destrezas, se autoemplean y crean vínculos afectivos gracias a la Escuela de Artes y Oficios

Chihuahua,  Chih.- Una persona con discapacidad es aquella que tiene alguna deficiencia o limitación física, mental o sensorial, que al enfrentarse con ciertas barreras le impide interactuar de forma plena y en igualdad de condiciones con los demás.

Por ello gobierno del estado a través de la Secretaría de Desarrollo Social creó la Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adultos Mayores que busca desarrollar a través de talleres de oficios las capacidades de personas con discapacidades motrices, visuales, auditivas y mentales.

En ese sentido, Pablo Ramírez Alcalá, administrador de la Escuela de Artes y Oficios para Personas con Discapacidad y Adultos Mayores comentó que se trabaja en aras de mejorar su calidad de vida enseñándolos a realizar algún producto que puedan vender, acompañando a sus familias y ayudándolos a realizar labores cotidianas con más facilidad.

“Aprenden a hacer un producto y hacen una cartera de clientes entre amigos y familiares y empiezan a tener ingresos. Personas que no habían estado nunca en la escuela y que no habían tenido acceso a la economía, empiezan a aportar en el hogar, a tener una actividad diaria, prepararse para salir a tomar un camión, pues le cambia la vida totalmente, se motivan”, dijo Pablo agregando que se aumenta también su autoestima. 

Carlos Jesús, es mudo, durante los nueve meses que lleva en la escuela ha aprendido a comunicarse con el lenguaje de señas mismo que utilizó para decirnos que su hobbie favorito es “jugar futbol y videojuegos”. En la Escuela de Artes y Oficios ha creado botas y cintos que le vende a su círculo cercano.

“Ha llevado el taller de lengua señas, taller de talabartería, hace carteras, cintos, bolsas, llaveros, monederos, de hecho él lo que hace lo vende, le hacen encargos, que bolsas, que una cartera, que algo y él los vende esto los estamos viendo como un oficio”, nos compartió su mama, Leila Rocío Peña Tarín quien compartió ha crecido físicamente y mentalmente.

Explicó que Carlos siempre estuvo con su Papá y con ella lo que hacía que su hijo no tuviera un desarrollo social como el que ha tenido en la escuela puesto que ahí encontró grupos de amigos y hasta niñas con las que ya tiene un trato distinto.

“Aquí pues ha sido algo diferente porque aquí se ha integrado él, como que ya formó su sociedad, algo que no conocía (…) Ya tiene sus amigos, ha tenido la oportunidad de conocer una niña bueno ya varias niñas que ya se han tratado más diferentes, una amistad más bonita”, dijo.

Leila Rocio cuenta que a los seis años cuando detectaron la discapacidad auditiva de Carlos los doctores no le daban esperanza diciéndole que estaría casi en estado vegetal, situación que ha sido contraria gracias a la Escuela de Artes y Oficios. Aun así recomendó a los padres de familia a que cualquier situación poco común que presenten sus hijos cuando están bebes acudan al médico y no dejen pasar el tiempo.

“Yo les digo a todos que al primer llanto que ustedes vean que es diferente, que no es igual a mi otro hijo, que no dejen pasar tiempo, yo deje pasar mucho tiempo porque yo no creía que mi hijo tenía una discapacidad”, expuso.

Hoy por hoy ella acude todos los miércoles con Carlos a una clase de Lenguaje de Señas para poder entablar conversaciones y después enseñar a su esposa y otra hija esta forma de comunicación.

Por otra parte, Gerardo Martínez, débil visual de 47 años llegó a la Escuela de Artes y Oficios hace 6 años luego de no encontrar un área en específico donde desarrollarse logrando aprender el oficio de talabartería creando desde un llavero hasta una bolsa grande.  

Retinosis pigmentario es el nombre de su discapacidad que es hereditaria y de nacimiento. Aunque no puede hacer todo el producto Gerardo construye la mayoría de los artículos recibiendo ayuda únicamente para detalles.

Asimismo negó que sea un reto su discapacidad ya que con el paso del tiempo ha conseguido las habilidades suficientes para realizar actividades comunes en su día a día.

“Lo ve uno más común, el desplazarse, el subirse al camión,  el bajarse, el ir a la tienda, ir al súper, hacer mis actividades comunes, yo no lo veo como reto son cosas cotidianas que uno a la larga se acostumbra”, compartió.

De igual manera los círculos de amistad que ha creado es de los más importante que la Escuela de Artes y Oficios le ha dejado en su vida.

“He encontrado mucha amistad, la maestra me ayuda mucho, los compañeros convivimos mucho tanto del salón como de la escuela, es una convivencia muy padre, empieza uno a convivir con gentes de otra discapacidad  y saber que uno es la única discapacidad”, finalizó Gerardo.

Por último Luis Felipe de 27 años, tiene cuadriplejía, toma cursos de fotografía y computación que a la vez son sus hobbies favoritos. Sueña con dedicarse a enseñar lengua de señas y se comunica a través de una computadora escribiendo lo que piensa, siente y quiere. Los chocorroles es su comida favorita.

Todo esto es posible a un trabajo en conjunto que realiza la escuela con los padres de familia, dando terapia psicológica y capacitando a los alumnos en temas de trabajo.  

Talabartería, zapatería, cocina, repostería, corte y confección, manualidades bisutería, pintura, fotografía, computación, legua de señas, orientación y movilidad para invidentes y braille son las clases que se imparten durante todo el día y gratuitamente para aquellas personas con alguna discapacidad mayores a 12 años.

“Sensibilizar mucho acerca de la discapacidad, de hacer conciencia de todo lo que puede llegar a hacer una persona con discapacidad, quitar nuestros prejuicios nuestras barreras sociales para que ellos realmente puedan tener un impacto importante”, invitó Pablo Ramírez.

Dicha escuela se encuentras en la Calle 70 #128, Salud y cualquier interesado puede acudir a pedir informes.