MIGRANTES

Por: Rosalío Morales Vargas

Y van en caravana
los seres desechables,
con su fragilidad ostensible a las fronteras,
cruzarán por desiertos de incomprensión y suspicacia
que en aluviones caen por su sendero.
Con pies cansados se desplazan
hacia el hirsuto exilio de los sueños,
al ignoto ostracismo de esperanzas.
 
Una avalancha humana agobiada por el hambre,
huye del desamparo y la violencia,
enfrenta con temor el racismo y el desprecio:
son los desheredados,
los nadie de este mundo.
 
Son las mujeres escarnecidas y humilladas,
con su opresión perenne a cuestas,
en este viaje van también niñas y niños
con un fardo de infancia de equipaje,
recibiendo aguijones de odio en las palabras.
 
Emprenden rumbo a donde moran
disfrazados sus crueles victimarios,
escapan en masiva fuga
de la orfandad de vida digna.
 
¿ Pero a dónde van ?
quizás hacia la nada,
mas estar en su patria es un martirio.
 
Este éxodo minado está
por el recelo,
atenazado por la indiferencia,
cercado por la angustia y el estigma;
quienes lo integran puede ser que acaben
como precaria fuerza de trabajo del imperio,
o en manos de sicarios alevosos.
 
No tienen pasaporte ni papeles;
pero a su paso por aquí,
extenderemos mantos solidarios,
cobijas de ternura,
pues nadie debería
ser ilegal sobre la tierra.