Ausencia del componente pedagógico y único enfoque en la evaluación punitiva durante 5 años desenmascararon la Reforma Educativa: José Adolfo Trujillo

- Sostuvo que la autonomía curricular quedó en un mero discurso y que "Escuelas al 100" fue un negocio para la iniciativa privada que hipotecó las inversiones de toda una década

Chihuahua, Chih.- En el marco de la mesa panel “La política educativa de cara al nuevo sexenio ¿Qué reformar a la reforma constitucional de 2013?” del IV Congreso Internacional de Investigación Educativa de la Rediech, Jesús Adolfo Trujillo Holguín, chihuahuense orgullosamente de la red de investigadores, lamentó que el hecho de que por cinco años la mal llamada Reforma Educativa sólo tuviera un componente político y un único enfoque en la evaluación punitiva y no fuera hasta el ocaso del gobierno saliente cuando se lanzara un proyecto pedagógico. Esto sin pasar por alto el negocio de la iniciativa con Escuelas al 100 o la falsa autonomía curricular.

Trujillo Holguín afirmó que era en materia de retrocesos de donde había más tela que cortar al analizar la Reforma Educativa a seis años de su aprobación. Aseguró que visto desde el enfoque histórico y en el contexto de las 10 reformas educativas vividas en la historia más o menos reciente, la de 2013 había sido una reforma que había dejado a un sector magisterial muy lastimado, que confirió a la educación el papel de apellido del término “calidad” y que sólo hizo que arrojar más dudas si cabe en torno a con qué se mide dicha calidad.

El investigador chihuahuense agregó que el resultado del análisis depende de cómo se vea la reforma desde el componente político, resultando que ésta tuvo como enfoque principal y casi exclusivo la evaluación educativa y punitiva por cinco, desconociéndose irresponsablemente durante todo ese tiempo el resto de factores.

José Adolfo Trujillo expuso que después de que la reforma de 1993 comportara la descentralización o federalización educativa, dando lugar a una nueva relación entre Federación y estados en la materia, hizo hincapié en que la de 2013 se caracterizó por la ausencia total del aspecto pedagógico y de materiales educativos, no siendo hasta final sexenio cuando se pone sobre la mesa el aspecto curricular y la elaboración de libros de texto para ciertos sectores.

Es por ello que afirmó que en el marco de un congreso como éste resultaba difícil decirles a investigadores educativos que lo que hacen tiene impacto o sirva para nada, cuando al final de cuentas la toma de decisiones es unilateral y de índole política.

Además de su crítica a la ausencia de cuestiones pedagógicas durante los primeros cinco años desde la aprobación de la Reforma Educativa, Trujillo sostuvo que la mentada autonomía curricular solo quedó en un discurso, reduciéndose a la intrascendente elección del calendario de 185 o 195 días que abonó a la desestructuración del sistema, denunció que el programa “Escuelas al 100” se convirtió en un negocio para la iniciativa privada comprometiendo de forma anticipada la inversión de toda la próxima década, y propuso reconvertir el polémico Instituto Nacional de la Evaluación Educativa en un Instituto Nacional de Capacitación el Servicio.