Una reunión de amigos

Por: Pbro. Camilo Daniel Pérez

El pasado sábado, 18 de agosto, tuvimos la oportunidad de encontrarnos un pequeño grupo de amigos comunes en la Casa Parroquial de Cd. Madera. En el camino de la vida y por afinidad de ideas, de ideales, de propósitos compartidos, reforzamos nuestra amistad y, de vez en cuando, logramos reunirnos para departir y convivir.

Entre estos amigos está el actual Gobernador, Javier Corral Jurado. Yo lo conocí como periodista en los años ochentas en una larga entrevista que me hizo en la Casa Parroquial de Anáhuac, Chih. con motivo de las luchas campesinas, emprendidas por la defensa de la dignidad del trabajo y de los campesinos temporaleros del maíz y del frijol. A partir de ahí comenzó una amistad por afinidad de ideas y proyectos sociales. Aunque nuestros encuentros eran esporádicos y casuales, siempre estábamos pendientes del caminar de nuestras vidas.

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de encontrarnos en Madera varios amigos comunes: Javier Corral y Cinthia, César Jaúregui y Verónica, Gustavo Madero, el entrañable amigo Padre Pato y un servidor. Como se trataba de una visita privada, sin ningún acto oficial, no se publicitó. Solamente teníamos conocimiento de esta visita los dos sacerdotes de casa y cuatro colaboradores cercanos.

La visita fue de gran alegría compartiendo experiencias personales de trabajo, de convivencia, anécdotas de la vida, proyectos… Compartimos naturalmente aspectos religiosos, políticos y sociales de nuestra entidad y del País que nos serán provechosos
en cada una de nuestras propias actividades.

Casualmente aconteció un lamentable acto de violencia a tres o cuatro cuadras de la Casa Parroquial y, en la huida de dos de las personas implicadas, fueron acribilladas a unos metros de la Co-Catedral de Madera. Intervinieron en el asunto los mandos policíacos asignados en la localidad. Los guardias del Gobernador no intervinieron, sólo estuvieron alertas para cualquier eventualidad. Nuestro programa de encuentro se desarrolló normalmente y sin contratiempos.

Nunca publicitamos nuestra reunión de amigos, pero en esta ocasión lo hago para aclarar que en ningún momento hubo algún peligro ni algún acto de agresión para ninguna de las visitas que nos acompañaron. A ellas les envío un saludo y mi gratitud a Dios y a todas las personas que nos acompañaron con su presencia.