Somos una democracia, no una monarquía ni una dictadura, bien por Leyva que no dejó atropellar la autonomía del Ichitaip

Por: Olga Ponce Frescas

Últimamente he visto con alegría que los chihuahuenses están muy participativos en los temas públicos. ¡¡Bien!! 

Pues hoy le cuento algo de interés público:

Uno de los graves desaciertos de Javier Corral ha sido el no respetar los límites de las atribuciones que la ley le confiere. Ha colocando personas afines incondicionales a él en puestos clave, no solo en el poder Ejecutivo -donde tiene todas las facultades- sino en los otros poderes y en instituciones autónomas. Se extralimita y atenta contra la división de poderes, con actitudes que tanto le criticamos a su antecesor Duarte, ladrón público número 1 de Chihuahua. 

Particularmente atropelló la autonomía del Instituto Chihuahuense de Transparencia y Acceso a la Información Pública, organismo AUTÓNOMO, donde hace un año el presidente fue injustamente destituido, sin fundamento legal, solo por orden de Javier Corral. 

Ayer un Juez Federal ordenó la inmediata restitución del Lic. Rodolfo Leyva Martínez como Presidente del ICHITAIP. ¡Bien por el brillante, valiente y tenaz abogado que no se dejó amedrentar! 

A él le felicito enormemente y usted, chihuahuense le digo: somos una democracia, no una monarquía ni una dictadura. Un gobernador solo es un transitorio representante nuestro, no es nuestro patrón. 

Como a los hijos: hay que aplaudir los logros pero también señalar errores y marcar límites.  

La naturaleza humana es difícil. El poder absoluto corrompe. 

Por eso hay que vigilar. Siempre vigilar.