Directora Elia Abigail Domínguez Ríos convierte primaria Maestros Mexicanos T.M. de Juárez en Ceresito Escolar

Por: El Tábano

¿Alguna vez te has sentido acosado, acechado o vigilado en algún supermercado o en alguna tienda de prestigio?, en la actualidad las tecnologías digitales están en aumento para favorecer diferentes actividades desde la vigilancia en las calles, supermercados, hogares y ustedes se imaginan un aparato de vigilancia de esa magnitud en algunas escuelas del nivel básico en Ciudad Juárez, efectivamente, en la escuela Primaria Maestros Mexicanos 2641 del Subsistema Estatal, CCT 08EPR0701G, Región Norte Zona 46 turno matutino, ubicada en la zona sur de Ciudad Juárez, en la calle Miguel de la Madrid 7541, de la Colonia Héroes de la Revolución, en meses pasados se instalaron equipos costosísimos de video vigilancia, sin mencionar ni tomar en cuenta a los Comités Escolares de Participación Social, (CEP´S) ni al colectivo docente, tampoco se encuentra como una acción dentro de las prioridades planteadas al inicio del ciclo escolar en la Ruta de Mejora, si bien es cierto esporádicamente se presentan conflictos como parte de la convivencia escolar, no existen indicadores que reflejen violencia o inseguridad al interior de la institución educativa, ya que es una de las pocas escuelas que cuenta con velador. Pareciera indicar que es una decisión vertida unilateral y a capricho de la Directora Elia Abigail Domínguez Ríos.

Pero habría que realizar un análisis ya que las medidas tienen implicaciones de control y poder veamos: En los grandes negocios usan este tipo de vigilancia para evitar robos por parte de sus clientes, ¿será que ya están viendo a sus alumnos como sus clientes? En el sector maquilador las utilizan para detectar que trabajador no está rindiendo lo que le solicita el patrón, ¿será que desde las escuelas ya se debe de estar preparando para el futuro maquilador y se haga costumbre este tipo de vigilancia?, también en algunos supermercados como WALMART la utilizan para detectar qué empleados están juntos y pueden estar comentando sus condiciones laborales y en cuanto descubren este tipo de “reuniones subversivas”, simplemente los despiden, ¿acaso las habrán puesto en las escuelas para vigilar qué maestros se están reuniendo de manera continua, observarlos vía internet desde las oficinas de la dirección y después llamarles la atención, evitando así la posible contaminación con ideas que no estén aprobadas por la Policía del pensamiento? 

Bueno, los mal pensados, podríamos opinar de ésa manera, porque, sabe usted amable lector, ¿de dónde vienen los conceptos de omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor?, ¿No?, bueno, solo basta realizar la lectura de la novela de George Orwell titulada 1984 (aprovechamos para recomendársela), y nos daremos cuenta que esa novela introdujo esas acepciones a la cotidianidad, es decir, tal parece que estamos comenzando a vivir en sociedades orwellianas, que es un término utilizado para las sociedades que reproducen actitudes totalitarias y represoras como las que maneja Orwell en la obra antes mencionada, ahí, la sociedad se encuentra divida en dos grupos, los miembros del Partido Único, que viven obnubilados por una completa y atroz represión, y por otro lado una masa de gente extremadamente pobre que vive atemorizada y aislada de la política. La novela es una descripción analítica de los regímenes totalitarios. 

El Gran Hermano suple a todo personaje político: él es el comandante en jefe, el guardián de la sociedad, el dios pagano y el juez supremo. Él es la encarnación de los ideales del Partido, el Partido ubicuo, único y todopoderoso que vigila sin descanso todas las actividades cotidianas de la población, al punto que inclusive en las calles y casas hay dispositivos de vigilancia para conocer todos los actos de cada individuo.

¿Algún parecido con la realidad?, en dicha obra aparecen “los proles”, que son trabajadores que constituyen la inmensa mayoría, prácticamente sólo saben obedecer órdenes y sus mentes aceptan sin queja cualquier mandato aunque vaya en contra de sus mismos intereses. Pero, los que no son malpensados como nosotros, aplauden a rabiar éstas medidas, con la creencia de que “son por su bien”, piensan que ahora que ya está instalado ese equipo en las escuelas, costosísimo por cierto (algunos dicen que $25,000.00 c/u), ya nadie se atreverá a tratar de “afectar” los intereses de los maestros (porque es lo que más les preocupa), que desde la oficina de dirección, “alguien” está al tanto de ellos, claro, perdiendo el tiempo vigilando desde una computadora, o incluso en cualquier dispositivo móvil con acceso a internet desde la comodidad de cualquier lugar “quién se atreve a cometer un acto delictivo en los recintos del saber” pero, se han atrevido a pensar por un momento en ¿qué pasaría si entran a robar, extorsionar, etc., a una escuela? ¿Quién pondría la denuncia, corriendo el riesgo que éso conlleva?, porque los delincuentes sabrían que están siendo videograbados, ¿después no irían a tomar represalias?

¿Si en una escuela sucede algo desagradable, desde las oficinas de la dirección le hablarán a la policía? ¿La policía llegará a tiempo? ¿El sistema de vigilancia es como el de los bancos que está conectado directamente a una estación de policía?, digo, porque de no ser así, solo sería dinero perdido, dinero que podría ser ocupado en cosas más urgentes con un beneficio directo a la mejora del aprendizaje del alumnado que tuvo la desgracia de caer en una escuela que implementó ese tipo de vigilancia, también se habrán puesto a pensar ¿qué pasaría si un alumno, jugando, le dirige un rayo láser a las cámaras? 

¡Voilá (vualá, utilizando la fonética española), adiós a quince mil del águila! Esto no quiere decir que estemos en contra de la seguridad escolar, ésta se debe trabajar con toda la comunidad involucrada, es decir, diseñar un proyecto entre padres de familia, alumnos, maestros, autoridades policiacas, etc. y definir desde ahí, qué hacer en caso de, porque sabemos que estamos viviendo tiempos muy violentos, pero eso no se va a solucionar con camaritas colgadas en las escuelas y cerrándoles las puertas de las mismas a los padres de familia, ni con determinaciones desde las “alturas”, dejando de lado a los verdaderos afectados, pero claro, en esta escuela, “mi palabra es la ley” y “las cosas se hacen como yo lo decido, por eso soy la jefa”. 

Que triste es ver como maestros de buena calidad tengan que salir huyendo de una institución porque lo prioritario ahí es sentir que la dirección de la escuela tiene todo el poder de hostigarte por cualquier motivo y aunque tengas excelentes resultados con los alumnos en diferentes actividades cotidianas, para ella no es importante, lo más feo es como a diario tengas que estar cuidándote por tu persona y no por la calidad educativa, los ciclos escolares anteriores los porcentajes altos de llegada de nuevos maestros y salida de otros, además de otros que no les brindan el cambio, tengan que esperar un ciclo más de hostigamiento rutinario y los cambios de docentes continuarán. 

Tan importante es la seguridad de los alumnos, maestros y comunidad educativa para que este nuevo CERESITO ESCOLAR siga en esa dinámica de frustración, ahora ya conocido este centro educativo entre los docentes.

Las autoridades educativas estarán muy contentas (así como los no mal pensados), porque quisieran que todas las escuelas de la ciudad estuvieran siendo videograbadas, quitándose con ésto, la responsabilidad de hacer su trabajo que sería brindar seguridad a los discentes, ya que están haciéndoles sentir que unas camaritas los protegen, claro, sin invertir un solo peso en la seguridad de los alumnos o en su caso más actividades lúdicas que serían más benéficas que unas cámaras de control docente. MAESTR@S CUIDADO DE LLEGAR AL NUEVO CENTRO ESCOLAR “EL CERESITO”.