La mano israelí: el entramado del espionaje

México.- Balam Seguridad Privada, una empresa nacida en mayo de 2012 a la par de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, se convirtió en dos años en la proveedora número uno de sistemas de inteligencia y seguridad del Gobierno federal, incluido del software espía Pegasus, desarrollado por NSO Group. El dueño de esa comercializadora tiene conexiones con la élite priista: su tío Guillermo Ruiz de Teresa es coordinador de Puertos y Marina de la SCT, exlíder del sector popular del PRI y junto con Emilio Gamboa, su padrino político, fue protagonista del desvío millonario del Pemexgate.
 
Para convertirse, en menos de dos años, en una de las principales empresas proveedoras del gobierno federal en sistemas de inteligencia y seguridad, la empresa Balam Seguridad Privada, S.A. de C.V., sus dos jóvenes socios adoptaron una exitosa estrategia comercial: mientras Asaf Zanzuri conseguía las tecnologías con empresas de Israel –país del que es originario–, Rodrigo Ruiz Treviño abría las puertas de las agencias de seguridad.
 
Los lazos familiares de Ruiz lo relacionan con la élite política del país: es sobrino de Guillermo Ruiz de Teresa, un amigo cercano del senador priista Emilio Gamboa Patrón y coordinador de Puertos y Marina de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto.
 
El primero escaló en la política siempre de la mano y a la sombra del segundo, y ambos han estado juntos incluso en momentos difíciles, como en el caso Pemexgate, pues participaron en la estructura ilegal de financiamiento a la campaña presidencial del priista Francisco Labastida.
 
Aunque en el organigrama de la dependencia aparece como coordinador de área, Ruiz de Teresa tiene el rango de Subsecretario, con una percepción bruta de 161 mil pesos mensuales; de hecho, en la reestructura que se proyecta para la SCT, se planteó elevar su dependencia a Subsecretaría de Puertos.
 
Antes de fundar Balam Seguridad Privada –el 15 de mayo de 2012– y convertirse en proveedor oficial, Rodrigo Ruiz de Teresa sólo tenía experiencia en el negocio de los restaurantes y los bares, y presumía en las redes sociales su vida de “Mirrey”. Zanzuri, por su parte, había trabajado en la industria del espionaje en Israel y Europa, según su currículum.
 
Balam es una de las empresas intermediarias que vendió al gobierno mexicano el polémico software Pegasus, desarrollado por la empresa israelí NSO Group, y cuyo propósito es infectar teléfonos celulares a través de mensajes de texto, para tomar el control del aparato, incluido su micrófono y cámara.
 
Y no sólo esto: la revista Proceso reveló en julio de 2015 que Balam Seguridad Privada –y su filial Grupo Tech Bull– surtieron a diversas agencias de seguridad mexicana con material de intercepción, e incluso un centro de mando desarrollado por Elbit, una de las principales compañías de Defensa de Israel.
 
Estas agencias incluían la Secretaría de Marina (Semar), la Procuraduría General de la República (PGR), el Centro de Inteligencia y Seguridad Nacional (Cisen), la Policía Federal (PF) y “una gran cantidad de Procuradurías, incluyendo el Estado de México”.
 
El 6 de febrero de 2014, Balam Security incluso sirvió de intermediario en la venta de dos aviones de espionaje Dominator XP –fabricados por Aeronautics Ltd– a las Fuerzas Armadas de México. El negociador del contrato fue Zanzuri.
 
Este semanario también reveló, en el marco de la investigación global Panama Papers, que a inicios de 2015, los socios Ruiz y Zanzuri pretendieron abrir dos fideicomisos en Nueva Zelanda –The Diamond Trust y The Sapphire Trust– y una compañía en Holanda para evadir sus obligaciones fiscales y mover dinero desde cuentas abiertas en Suiza.
 
Para ello, recurrieron a los servicios del despacho panameño Mossack Fonseca y del abogado mexicano Alejandre Doporto, ambos especializados en la incorporación de estructuras offshore.
 
En caso de una investigación por las autoridades, aparecerían como directores de los fideicomisos solo empleados de Mossack Fonseca en Nueva Zelanda. Para ello, han creado desde hace años atrás una firma llamada Orion Trust; se trata de la misma oficina puesta al servicio de Juan Armando Hinojosa Cantú, el constructor de la “Casa Blanca” de Enrique Peña Nieto.
 
El enlace
 
A finales de 2014, un empleado de Balam Security se comunicó con la empresa italiana Hacking Team, una empresa rival de NSO Group en el desarrollo de programas espías para gobiernos, y le informó que Balam Security representaba “una gran cantidad de empresas israelíes porque uno de los propietarios, Asaf Zanzuri, es de Israel”.
 
Los archivos internos de Hacking Team, que Wikileaks publicó en julio de 2015 –entre ellos miles de correos electrónicos–, muestran que Rodrigo Ruiz era el enlace de la empresa con agencias del gobierno.
 
En un correo electrónico fechado el 29 de noviembre de 2014, un intermediario israelí llamado Eric Banoun presentó a Rodrigo Ruiz de Teresa como “uno de los mayores jugadores hoy en el campo de las soluciones de inteligencia en México”, e informó que el hombre era el principal negociador con la PGR, entonces a cargo de Jesús Murillo Karam.

El “Mirrey”
 
Rodrigo Ruiz de Teresa Treviño no mantiene el bajo perfil que se podría esperar de un empresario dedicado a un negocio marcado por el sello de la secrecía y de la inteligencia militar. Todo lo contrario: el hombre de 35 años, nacido en San Miguel de Allende, presume una vida de lujos al estilo “Mirrey”, que adoptan algunos integrantes de la clase pudiente de México.
 
Acostumbra aparecer en revistas de sociales –una de ellas lo retrató como “uno de los empresarios más guapos de México” y recordó su amorío con Anahí Puente, ahora primera dama de Chiapas– e inunda sus cuentas de redes sociales con fotografías de él practicando sus hobbies –el golf, entre otros–, exhibiendo sus vacaciones en sitios de lujo o alardeando de su cercanía con personajes famosos.

Previo a fundar Balam Security y a surtir agencias gubernamentales en equipos de seguridad, Ruiz se dedicó a los negocios familiares. El 11 de octubre de 2007, su padre incorporó tres empresas en Manzanillo, Colima, en las que incluyó a sus hijos –entre ellos Rodrigo– y esposa como accionistas, según las actas constitutivas de estas empresas, consultadas en el marco de este reportaje.
 
Se trató de Operadora Moorea, S.A. de C.V., una empresa dedicada a la administración de bares y restaurantes, y a la organización de eventos; Diversiones Moorea, S.A. de C.V., especializada en la vida nocturna; y Centros de Negocios del Club, S.A. de C.V., cuyo objeto es la venta de ropa y distribución de diversos productos. En las tres empresas, el padre nombró a Alberto Ruiz de Teresa Treviño, el hermano mayor, como administrador único.
 
El año siguiente, el 19 de noviembre de 2008, que Rodrigo Ruiz cofundó la empresa Comercializadora Integral de Querétaro, S.A. de C.V., con tres amigos. Entre ellos destaca Enrique Fausto Zorrilla Vázquez Mellado, un empresario de su edad, quien presidió el Instituto Político Empresarial –una asociación civil perteneciente al PRI– entre 2010 y 2013.
 
De acuerdo con el registro público de la propiedad, Ruiz y Zorrilla son ahora los únicos dos accionistas de la empresa.

Empresa ‘de papel’
 
En la importación de equipos de Israel realizados en febrero y marzo de 2017, Balam Seguridad Privada reportó que su domicilio estaba en la calle Nebraska 157, interior 1, en la colonia Nápoles de la Ciudad de México.
 
Esta dirección conduce a un edificio corporativo de cuatro pisos, con vidrios polarizados. Ninguno de los diez nombres que aparecen en el interfono coincide con el de la empresa; sin embargo, al tocar el timbre cuya etiqueta dice “Piso 2 O2”, una mujer respondió con afirmativa a la pregunta “¿La empresa Balam Security?”.

La empleada esperaba la visita de un empleado de banco. Pero al enterarse que su interlocutor era periodista y buscaba a Rodrigo Ruiz, su tono cambió del todo. “¿Qué empresa me dijo que buscaba?… no somos”, sostuvo.
 
Se le recordó que ella misma había confirmado que era Balam Security. “Sí pero no es, yo me confundí, tenía yo otra referencia, pero nada que ver con eso”, dijo, con una risa nerviosa. Se despidió con un “adiós” seco. La puerta permaneció cerrada.
 
Balam oculta a otra compañía asentada en un bodegón vacío en San Luis Potosí, cuya única actividad comercial visible ha sido la importación de obras de arte de una lujosa red de galerías de Estados Unidos.
 
En junio de 2012, los dueños de Balam decidieron registrar el nombre de la empresa como marca comercial, y encargaron el trámite ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual (IMPI) a la compañía CITELAE del Centro SA de CV, que tiene su domicilio en la calle Pedro Moreno 750, en San Luis Potosí.
 
Sin embargo, el domicilio corresponde a una bodega vacía, a una refaccionaria y a un pequeño local que vende alarmas para coches. El único rastro de la empresa es una pared con el nombre de CITELAE del Centro.

En un trámite realizado ante el IMPI, los representantes de la compañía aportaron otro domicilio: Pedro Moreno 911, también en San Luis, pero en esa dirección hay una bodega Aurrerá y una pollería, junto a una estación de gasolina.
 
Las plataformas Importgenious y Panjiva, especializadas en rastreo de transacciones de comercio exterior, reportan sólo una operación de esa misteriosa empresa ligada a Balam: el 25 de enero de 2013, CITELAE del Centro importó a través del aeropuerto de Toluca, piezas de arte con valor de 190 mil dólares, equivalente a 2.4 millones de pesos al tipo de cambio de entonces.
 
Las piezas de arte las compraron en Martin Lawrence, la exclusiva cadena de galerías de Estados Unidos, que ha vendido obras de cotizados artistas, como Marc Chagall, Salvador Dalí, Joan Miró, Pablo Picasso, Rembrandt, Renoir y Andy Warhol.

La esposa de Rodrigo Ruiz -dueño de Balam- es artista plástica.

Fuente: Mexicanos Contra la Corrupción