Javier Corral Jurado, los nuevos vientos y los nuevos colores

Por: Padre Javier Ávila Aguirre

Chihuahua comienza a recibir vientos frescos y renovados en la política y en quienes creemos en la posibilidad de salir de lo que es la política corriente ancestral, tradicional, opresora y avasalladora, e ingresar a una dimensión en donde es posible soñar en mundos diferentes. 

Nos encontramos con la novedad de que ya no es un partido el dueño del balón, ni de la cancha de juego, de los árbitros, los uniformes, las reglas, los tiempos, e incluso de los resultados.

Tradicionalmente quien asume el poder se rodea de su “Club de Tobi”, de sus afines, de quienes aplauden y dicen a voz en cuello: “¡Ave César!”.

Ojalá algún día se llegara a la posibilidad de lanzar un decreto mediante el cual cualquier funcionario público elegido democráticamente, al momento de asumir el poder tuviera la obligación de renunciar a su partido. Nos ahorraríamos miles y miles de pesos porque ya no aparecerían los colores del partido en las oficinas, la papelería, los vehículos oficiales, los eventos públicos, etc. y se asumiría un color que distinguiera al Estado y no al partido en el poder.

Nos encontramos ahora con un grupo de servidores de diferentes tendencias, ideologías y colores, todo mundo con un objetivo común: el pueblo a quien hay que servir por encima de partidos, tal vez sin mucho agrado del partido al que el gobernador Javier Corral pertenece, hay que reconocerlo.

El logo que ha decidido utilizar es interesante, no por lo original sino por el significado del mismo. Y no es original porque ya ha sido utilizado como emblema oficial en otras ciudades del mundo, por ejemplo en la ciudad del Cusco (Perú), igual que como emblema relacionado principalmente con los pueblos de origen aimara, conocido como wiphala.

Y así podemos corroborar en las páginas de internet que:

Meher Baba (maestro espiritual indio 1895-1969) diseñó una bandera arcoíris. 

En Essen (Alemania) en 1922, la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) diseñó un símbolo cooperativo internacional y una bandera que simbolizaba unidad en la diversidad y el poder de la luz, de la iluminación y el progreso. 

La bandera arcoíris fue utilizada por primera vez en Italia en una marcha por la paz en 1961, inspirada por otras banderas de múltiples colores usadas en demostraciones en contra de las armas nucleares.

En 1961 el rabino Zalman Schachter-Shalomi diseñó un talit (una mantilla de oración) arcoíris como símbolo de la cábala para los miembros del Movimiento judío de Bene Ohr ('Los hijos de la luz'). 

Un arcoíris circular, es el símbolo de la ceremonia del té Wu-Wo. Un arcoíris es construido por siete barras de colores, las cuales, combinadas, se convierten en el círculo cromático que da como resultado la luz blanca.

Otra variante de la bandera arcoíris es utilizada en el Óblast autónomo Hebreo, en el Distrito federal del Lejano Oriente de Rusia, en la frontera con China. Las bandera posee un arcoíris de siete franjas.

En Ecuador, una bandera arcoíris es usada por el partido político Pachakutik, cuyos miembros pertenecen, en su mayoría, a los pueblos indígenas.

En religión, el noajismo utiliza símbolos arcoíris como insignias de su fe. El arcoíris representa la alianza de Dios luego del diluvio y los siete colores representan cada una de las leyes. 

Las hay en muchas culturas en el mundo como signo de diversidad e inclusión, de esperanza y anhelo. 

La wiphala de los Andes está llena de significados y representa para los indígenas la tierra, la sociedad, la cultura, la energía, el tiempo, la transformación, la producción andina, las riquezas naturales, el infinito, etc., etc. según sean los colores que la forman.

La elección de los colores del arco iris para una bandera se remonta al símbolo de la promesa bíblica hecha a Noé de que no habría un nuevo diluvio en el planeta.

Muchos hacemos votos para que en nuestro Estado no haya un “nuevo diluvio” que perjudique tanto como el sexenio recientemente terminado. Y que este sea un signo de diversidad e inclusión, de esperanza y de anhelo de mundos nuevos y tiempos mejores.

Y finalmente creo que es inmensamente más importante colocar la esperanza en el servicio y la atención de la ciudadanía que en los colores de un logo. Tenemos que urgir a nuestros nuevos gobernantes a cumplir con la responsabilidad de servir a Chihuahua y a los chihuahuenses y no detenernos en puntos marginales que si bien podrían ser importantes no son ni pueden ser los trascendentes para el bien de todas y todos. Y prefiero los colores del arcoíris que conlleven una verdadera respuesta de vida, de inclusión y de esperanza que un logo ya vivido con signos de muerte y corrupción.

P. Javier Avila Aguirre, S. J.

Presidente

Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A. C.