Movimientos magisteriales y represión sindical en el estado de Chihuahua

Por: Mtra. Erika Gabriela González Gaytán

Por: Mtra. Erika Gabriela González Gaytán
 
Las décadas neoliberales, ubicadas con mayor precisión en tiempo y espacio a partir de los años 80’s a la fecha en la región de Latinoamérica, provocaron grandes transformaciones en la vida socioeconómica de los países que agrupa y México no es la excepción.
 
La vida sindical en América Latina se ha visto profundamente afectada por las políticas neoliberales que buscan desmantelar toda aquella forma de organización laboral que represente una oportuidad de lucha para las mayorías que anhelan igualdad y equidad en el reparto de las riquezas.
 
Las organizaciones sindicales en su esencia representan una visión por completo opuesta al neoliberalismo el cual promueve y perpetúa la concentración del poder y los bienes nacionales en manos de unos cuantos.
 
Es así como los sindicatos latinoamericanos han presentado en el transcurso de los años neoliberales dos tendencias, resistencia o sumisión, ambas con sus respectivos beneficios y perjuicios.
 
Los grupos sindicales que han decidido resistir el embate neoliberal han pagado altos costos, como lo es su propia desintegración acompañada incluso de la vida de algunos de sus agremiados. Por otra parte, quienes han intentado adaptarse a la nueva forma de relación sindicato estado que opera esta corriente económica, aceptaron pagar dentro de las negociaciones con moneda prestacional su supervivencia.
 
En México el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha optado por la tendencia de la sumisión a cambio de mantener su estatus de organismo legalmente reconocido ante el estado, consiguiendo con ello conservar privilegios políticos y económicos importantes, entregando conquistas laborales invaluables para sus bases, dañando con ello a la mayoría de sus agremiados y protegiendo a su vez a las cúpulas sindicales.
 
En los últimos años es evidente el beneficio político que estos pactos han traído para los dirigentes seccionales y nacionales, el sexenio de Enrique Peña Nieto fue la coyuntura más evidente de las afectaciones del neoliberalismo a la vida sindical del magisterio en México y muy especialmente al que se ubica en el Estado de Chihuahua.
 
Grandes pérdidas relacionadas con esquemas prestacionales y con importantes conquistas laborales, se suscitaron en la Sección 42 del SNTE (SNTE 42) derivadas de convenios que quedaron al descubierto al dar concreción reglamentaria a las reformas constitucionales del 2013, el mayor atraco de la historia en el ámbito educativo.
 
Sin duda la compra venta de derechos y conquistas magisteriales ha sido altamente redituable para los dirigentes sindicales quienes han obtenido puestos ostentosos no sólo en la propia estructura sindical, sino también en los diferentes órganos de gobierno, lo cual no tendría nada cuestionable si no procediera del intercambio y sacrificio del patrimonio de los maestros y sus familias.
 
Los hechos muestran pues, que en el entorno inmediato y derivado de la decadencia tanto en principios y funcionamiento, como del hartazgo, la ausencia de diálogo y los pocos o nulos resultados; comienzan a surgir al interior de la SNTE 42 movimientos que son un hito en la historia sindical y aspiran a su vez a una recuperación no sólo de las conquistas o prestaciones laborales, sino de la verdadera esencia sindical que en sus orígenes formales en 1948, movió a los trabajadores de la educación estatal a organizarse en pro de una mejor calidad de vida de sus agremiados.
 
Hoy en día de forma paralela, comienzan a vislumbrarse intenciones de represión, violencia, intimidación, hostigamiento, amenazas y persecución a estos grupos y sus miembros por parte de algunos personajes que ostentan cargos dentro del actual comité seccional, en una reacción sin ética, divisionaria, antidemocrática y antisindicalista, que hace suponer un temor anticipado a los posibles resultados de la renovación seccional que se avecina.
 
Estos hechos por demás lamentables, obligan al actual dirigente de la Sección 42 a poner orden a sus allegados y un alto inmediato a cualquier acto represivo, pues su calidad de representante le responsabiliza, exige y faculta a velar por el bienestar de todos y cada uno de sus agremiados, en concordancia al compromiso estatutario de resguardar la unidad e integridad sindical.
 
Llegado el momento, habrán de reconocer que no están ante grupos efímeros, vacíos de principios y convicciones, sino delante de conjuntos de personas nobles, comprometidas, leales a la Declaración de Principios del SNTE, con ideales firmemente arraigados; cuyos corazones y mentes son movidos por el afán de justicia, libertad, dignidad, igualdad y equidad; con capacidad inherente para sustentar la lucha en el conocimiento, en la legalidad, la democracia, la dignidad humana y en la propia tarea pedagógica, que exige ante todo, la transformación del entorno social para bien de todos.