Ayotzinapa: 62 meses

Por: Rosalío Morales Vargas

Por: Rosalío Morales Vargas
 
Gotea la ausencia en su perfil opaco,
en un nuboso atardecer de lágrimas
y el sonsonete arisco del olvido,
se ovilla en el otoño taciturno.
 
El aire enrarecido y repelente,
la fetidez de crímenes sin nombre,
pregones de ceniza y sufrimiento,
taladran los espíritus contritos.
 
¿Está desvencijada la esperanza
para abrir el abismo de tinieblas?
¿En qué escondrijo los chacales tejen
la red conspirativa de la angustia?
 
¿Acaso ya los sueños se han perdido
bajo el amargo olor de podredumbre?
¿Y ni un vestigio lánguido siquiera
ilumina los sórdidos senderos?
 
En este caminar sinuoso y luengo,
entre el humo de nieblas de barbarie,
desazones distintas se entreveran
y la consternación deviene en lucha.
 
No nos ha de vencer el hado umbrío
del cómplice silencio enjuto y magro;
miles de voces recuperan fuerzas
para gritar justicia hasta encontrarlos.