Golpe racista

Por: Rosalío Morales Vargas

Por: Rosalío Morales Vargas
 
Amarga primavera en el hemisferio austral
de nuestra Abya Yala indómita y rebelde.
En un rincón de la ambición colonizada,
del desenfreno criollo lapidario,
llegaron borbotones de vileza
para vejar la tierra morena y milenaria,
la de pollera, poncho y altiplano.
 
Desdén en fogonazos de racismo,
furor incandescente del desprecio;
la purpúrea tormenta oscurantista
en alianza con sables y fusiles,
del anacrónico abolengo lleno de ira,
apuñalan la ruta de los sueños.
 
No todo está perdido,
advendrán pronto días nuevos;
fracasarán los que desean volver
al injusto atavío de la hacienda,
al privilegio de las castas injuriantes,
al patrón investido con látigo esclavista,
a la ralea de amos de horcas y cuchillos.
 
Una vez más irrumpe el pueblo,
entra por los linderos de lo épico,
dispersa la arrogante estirpe
de altaneras calumnias e injusticias.