La Iglesia de la Amazonía puede cambiar el rumbo de la Iglesia Católica

Por: Pbro. Camilo Daniel Pérez

Pbro. Camilo Daniel Pérez
 
Del pasado 7 al 27 de octubre del 2019 se llevó a cabo en el Vaticano el llamado Sínodo Panamazónico, presidido por el Papa Francisco con presencia de las Iglesias de 9 países en los que tiene presencia la Amazonía, un extenso territorio de poco menos de ocho millones de kilómetros cuadrados, con una población estimada de 33.600,000 habitantes. Es considerado uno de los pulmones del mundo por su, su flora (inmensa vegetación), fauna y ríos. Es actualmente una de las áreas más vulnerable del mundo con relación al cambio climático por la acción directa del hombre.
 
Sínodo, expresión griega que quiere decir caminar juntos, tuvo como tema: Amazonía, nuevos caminos para la Iglesia y para una Ecología Integral. Han dado a conocer el Documento Final que quedará en manos del Papa como un material que él publicará, así lo ha dicho, antes de que termine este año como una Encíclica, una Exhortación Apostólica Postsinodal.
 
Me permito resaltar la trascendencia de este Documento y ciertamente la repercusión que tendrá en el futuro para toda la Iglesia Universal:
 
1ª.- Le estructura misma del Documento invita a una actitud de conversión no sólo personal y organizativa de la Iglesia, sino a un verdadero cambio de actitudes y de conceptos sobre la Iglesia misma y su tarea evangelizadora.
 
La Iglesia más que concebirse como una Institución que va a enseñar y a conquistar almas para la salvación, deberá ser una Iglesia Dialogante con un diálogo ecuménico (con otras religiones cristianas), un dialogo interreligioso (con religiones no cristianas) e intercultural, sobre todo con las religiones indígenas y los cultos afrodescendientes. La Iglesia debe desaprender, aprender y reaprender para superar cualquier modelo colonizador. Rechazamos, dice el Documento, una evangelización de estilo colonialista. Hay que descubrir y potenciar las semillas de la Palabra de Dios ahí sembradas. Ciertamente el Espíritu Santo ha llegado antes de cualquier misionero a estas tierras.
 
Por otra parte, el Documento pide darle carta de ciudadanía a la Piedad Popular, a la Teología India y a la Teología con rostro amazónico. Incluso los futuros sacerdotes y agentes de pastoral deberán ser formados en esta misma línea. La Iglesia deberá asumir con amor la forma de vida de los pueblos indígenas que para ellos es vivir en armonía consigo mismo, con la naturaleza, con los seres humanos y con el Ser Supremo.
 
Se propone asumir el rito amazónico, tener ritos adaptados a las culturas de los pueblos originarios valorando su cosmovisión, sus tradiciones y símbolos.
 
2ª.- La Iglesia propone como un nuevo camino de evangelización una profunda conversión ecológica. Una Ecología Integral significa asumir el clamor de la tierra y el grito de los pobres. De esta manera la Iglesia deberá ser aliada de los pueblos originarios, apoyando la defensa de la tierra que no tiene otra finalidad que la defensa de la vida. La Ecología integral tiene su fundamento en el hecho de que todo está íntimamente relacionado. Por ello ecología y justicia social están intrínsecamente unidas. La Iglesia deberá suscitar nuevos ministerios ecológicos para el cuidado de la Casa Común. Incluso deberemos hablar de pecado ecológico contra el prójimo, la comunidad y el ambiente. La Iglesia deberá denunciar proféticamente a las compañías extractivistas. Aboga también por un fondo mundial para reparar la deuda ecológica.
 
3ª.- La Iglesia deberá hacer una conversión sinodal, es decir, utilizar el recurso del Sínodo con el espíritu de una verdadera democracia: Concebir la Iglesia como Pueblo de Dios en igualdad y común dignidad frente a la diversidad de ministerios, carismas y servicios. Necesario descentralizar las estructuras de la Iglesia mediante la sinodalidad. Hay que discernir comunitariamente y superar el clericalismo. Importante rescatar la vocación laical. Que se promuevan y se confieran ministerios para hombres y mujeres en forma equitativa. Que las mujeres sean oídas, consultadas y participen en la toma de decisiones. 
 
Pedimos, dicen en el Documento, que sea creado el Ministerio de la mujer dirigente de la comunidad. Además, piden que se siga analizando y estudiando la posibilidad del Diaconado Permanente en la mujer.
 
La Iglesia asume la opción preferencial por los pueblos indígenas, con sus culturas, identidades e historias, nos exige aspirar a una Iglesia indígena con sacerdotes y ministros propios siempre unidos en total comunión con la Iglesia Católica.
 
Tomando en cuenta que la Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia y es la fuente y la culminación de toda evangelización, proponemos establecer criterios y disposiciones de parte de las autoridades competentes de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos, en las zonas más remotas de la región amazónica. Se trata de pasar de una pastoral de visita a una pastoral de presencia, arraigada en la propia comunidad. Para ello es vital la ordenación de sacerdotes indígenas casados.
 
Éstas son algunas de las propuestas que recoge el Documento Final. Claramente se trata de dejar atrás la imagen de una Iglesia que pontifica, investida con las culturas dominantes de corte europeo. Ahora se pretende una Iglesia Encarnada en las culturas propias de estas tierras amazónicas y latinoamericanas, culturas muchas veces despreciadas no por ser inferiores sino por ser dominadas. No cabe duda que el Papa tiene un reto mayúsculo, máxime que hay un fuerte conservadurismo dentro de la Iglesia misma. Por lo mismo, hay expresiones en el Documento que se hacen tratando de balancearlas y no causen tanto escozor. Este Sínodo es un paso muy importante para que la Iglesia reformule su teología y su presencia en el mundo volviendo a las raíces bíblicas leyéndolas desde la fe pero con un profundo sentido histórico. Tendrá que plantearse los diversos ministerios y, naturalmente, el ministerio sacerdotal. 
 
Como afirmó el Papa en su discurso final: Algunos piensan que la tradición es un museo de cosas viejas. A mí me gusta repetir aquello que Gustav Mahler decía: La tradición es la salvaguarda del futuro y no la custodia de las cenizas. Es como la raíz de la cual viene la savia que hace crecer el árbol para que dé frutos. Ojalá así sea para la Iglesia.