Romance de Ayotzinapa

Por: Rosalío Morales Vargas

Por: Rosalío Morales Vargas
 
Una noche de septiembre
envuelta en lluvia y en pena,
a estudiantes agredieron,
la aflicción tocó esta tierra.
 
Al inicio del otoño
ribeteado en bruma densa,
un cielo color de plomo
presagiaba la tormenta.
 
Acecha desgracia en ciernes
tras arbustos de tinieblas,
los matorrales de infamia
se ocultan entre las breñas.
 
Un estado criminal
impuso ley de la selva,
se enseñoreó la barbarie
con sus tambores de guerra.
 
El tiempo siguió su marcha,
las preguntas sin respuesta,
¿hacia dónde los llevaron?
Buscaremos donde sea.
 
Ayotzinapa es insignia,
es la rebeldía irredenta,
no se rinden sus alumnos,
están con la frente enhiesta.
 
Algunos son de la costa,
otros vienen de la sierra,
por aquí nadie declina
a organizar resistencias.
 
El dolor y el sufrimiento
no nos quiebra la entereza,
porque luchar significa
insurrección de conciencias.